Política

Un vice cada siete senadores, el extraño récord de la Legislatura bonaerense

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Eduardo Medici

La frase “muchos caciques y pocos indios” aplica en el Senado bonaerense mejor que en cualquier otro lado. De cara al inicio de sesiones ordinarias, la Cámara Alta de la Legislatura provincial convalidó por segundo año consecutivo un sistema que tiene ¡seis! vicepresidencias para 46 senadores.

Las nuevas autoridades, elegidas, según prescribe el reglamento, en la última semana de febrero, responden a cada una de las facciones que anidan en el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.

Según se comunicó  de manera oficial, por debajo de la vicegobernadora -y presidenta del Senado- Verónica Magario este año estarán:

  • Luis Vivona como Vicepresidente primero (PJ Conurbano)
  • Alejandro Cellillo como vicepresidente segundo (UCR),
  • Ayelén Durán como vicepresidenta tercera (La Cámpora),
  • Andrés De Leo como vicepresidente cuarto (Coalición Cívica),
  • Alfredo Fisher como vicepresidente quinto (PJ Interior),
  • Claudia Rucci como vicepresidenta sexta (Peronismo PRO).
Verónica Magario, presidenta del Senado, está rodeada de seis "vices": extraño récord en la Legislatura

Verónica Magario, presidenta del Senado, está rodeada de seis “vices”: extraño récord en la Legislatura

En la rosca como en la guerra

La reedición del esquema de seis vicepresidencias tiene algunas particularidades reglamentarias y otras estadísticas. Significa, por ejemplo, que en la Cámara Alta haya 1 vicepresidente cada 7.7 legisladores.

Esa proporción triplica la que presenta la mucho más numerosa Cámara de Diputados, donde hay cuatro vicepresidencias y 92 legisladores.

Pero además, implica el doble de lo que contempla el reglamento, que en los artículos 111 y 209 habla únicamente de “vicepresidente primero, vicepresidente segundo y vicepresidente tercero”.

Fuentes legislativas aclararon a este portal que la cantidad de vicepresidencias no implica reglamentariamente “más estructura”. Más allá de eso, no existe dentro del un consenso claro respecto de la utilidad de acceder a una vicepresidencia.

“Es un título honorífico absurdo”, opinó un legislador del interior ante la consulta de INFOCIELO. En contraposición, una de las seis distinguidas autoridades de la casa señaló una cuestión de práctica política con mayor relevancia: “personalmente peleé por una vicepresidencia que me permite sentarme en la comisión de Labor parlamentaria”, señaló.

En efecto, el artículo 184 del reglamento interno marca que dicha comisión se integra con “los Vicepresidentes de la Cámara de Senadores, los presidentes y vicepresidentes de los Bloques Políticos y/o los Senadores que legalmente los reemplacen”. En esa instancia, se sabe, se definen cuáles temas debatirá el Senado y cuáles quedarán en el cajón a la espera.

Significa entonces mayor influencia a la hora de impulsar proyectos de interés que de otra manera podrían quedar olvidados en los intrincados pasillos de la labor legislativa. Y traduce un escenario de grieta no sólo entre dos fuerzas políticas sino hacia el interior de las alianzas que dominan el mapa político, donde no estar físicamente en las reuniones puede equivaler a dejar de existir políticamente.

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