
La ciudad de Mar del Plata atraviesa por estas horas una compleja crisis política e institucional agravada por una escalada de inseguridad, protestas vecinales y un impacto directo del ajuste económico nacional en sectores clave como el turismo, la construcción y la industria textil.
La situación es complicada. Y también delicada. Se trata, en concreto, de una falla multicausal que afecta con fuerza a todo el distrito de General Pueyrredón y obliga a que el gobierno local deba tomar cartas en el asunto para evitar que la problemática crezca aún más.
Los recientes hechos de inseguridad provocaron una fuerte tensión social que derivó en protestas multitudinarias frente a la jefatura departamental policial y expuso serios cortocircuitos entre el municipio y la cartera de Seguridad de la PBA.
Desde el Ministerio bonaerense cuestionaron en las últimas horas a la administración local por no ejecutar por completo los fondos enviados destinados a tecnología, patrulleros y equipamiento. «Mucho de todo eso no anda, y sigue sin andar porque no se hizo efectivo el gasto de más de la mitad de todo el presupuesto enviado«, sostuvo el subsecretario de Articulación Institucional para la Seguridad del Ministerio de Seguridad bonaerense, Eduardo Aparicio.
Pese a apuntar de lleno contra lo que consideraron una «desidia», la PBA tomó cartas en el asunto y anunció en los últimos días la puesta en funcionamiento de 50 nuevos patrulleros, 36 motos y 170 efectivos policiales en el marco de un fortalecimiento del Plan de Seguridad para General Pueyrredón.
Claro que la mirada del municipio fue diferente y cargaron las tintas contra lo que consideran que es «falta de prevención». Desde el gobierno local sostienen que la problemática no se puede resolver debido a insuficiencia de personal y recursos operativos provinciales.
Los asesinatos de Ricardo Ruiz y Alberto Rodríguez, junto con el femicidio de Mailén Antonich, todos ocurridos a principios de agosto, mantienen aún conmocionada a toda la ciudad. La escalada fue tal que provocó cambios en la cúpula policial local.
Toda esta situación se da en una ciudad que también vive un fuerte impacto económico, con caída de consumo, encarecimiento de costos y la apertura de importaciones que dejó muy complicada a la industria local y elevó el desempleo.
Para colmo, el turismo presenta una tendencia negativa. En el último fin de semana, la ocupación hotelera fue solo del 50%. Pese a que creció un 5 por ciento con respecto al último fin de semana, el número es muy bajo y ya genera preocupación en el sector de cara a lo que serán las vacaciones de verano.
Conflicto interno
La crisis es tal que, en la actualidad, y según le confió una fuente directa a Data Clave, el senador bonaerense e intendente con pedido de licencia, Guillermo Montenegro, tiene en mente la posibilidad de retomar su puesto.
Dentro de las quejas de los vecinos se escuchó, también, un reclamo concreto a la ausencia del jefe comunal, quien fue elegido por más de 160 mil habitantes de General Pueyrredón y que se ven satisfechos con el accionar de Agustín Neme, el jefe comunal en funciones.
El interinato de Neme presenta un fuerte desgaste y pone en jaque la continuidad del modelo local de cara a lo que serán los comicios del año próximo. La preocupación hacia adentro existe y expone un nuevo escenario que hoy resulta difícil de poder dimensionar.
Durante los últimos años, Mar del Plata funcionó como un distrito que desde lo local siempre se lo presentó como modelo para ejemplificar la convivencia de diferentes fuerzas como el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica.
Pese a que estas fuerzas disminuyeron su presencia en el gobierno local, todavía están activas. Los motivos son claros. Aún hay un acuerdo que también se puede ver reflejado en el HCD local a través de la fuerza que comanda en senador nacional, el marplatense Maximiliano Abad, quien es el principal responsable de los pactos locales con Montenegro.
La posición política de Montenegro con respecto al gobierno nacional deja a Mar del Plata en una situación compleja debido a que desde el PRO buscan generar las condiciones para dar con una alianza electoral que pueda desarrollarse a nivel provincial.
Sin embargo, el impacto de las políticas nacionales es evidente. Ahora resta saber de qué manera intentará solucionar esta difícil situación el actual senador bonaerense. Será tiempo de volver o continuará con la distancia de rescate.
dataclave.com.ar





