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Un Boca plagado de juveniles fue más que un apático River

0008140095Llegaba como favorito y expuso una faceta desconocida dentro del campo, por su parte Boca demostró con juveniles estar a la altura de las circunstancias mientras que River quedó en deuda con su gente, en una de las peores producciones del elenco dirigido por Gallardo. Un «millonario”, lento e impreciso, cayó por la mínima ante un “xeneize” rápido y aguerrido, en lo que fue el primer superclásico del año, en el marco de la Copa Julio Humberto Grondona que se disputó en el Mundialista marplatense.

En el comienzo Boca se mostró más sólido, comprometiendo a un River apurado en el fondo y sin la justeza necesaria a la hora de manejar el balón. Los medios “xeneizes” con Pablo Pérez como estandarte, se hicieron de la pelota y tan solo el juvenil Matías Kranevitter, estuvo activo y atento a la recuperación.

Justamente el colorado habilitó con gran pase a Gutiérrez enarbolando una contra que Mora, a trasmano de la jugada como es habitual en él, no pudo finalizar con exactitud.

Los medios de Boca ahogaron al “millo” que una y otra vez recurrió al pelotazo sin sentido para el bueno de Teo y él improductivo punta uruguayo.

La sangre renovadora por la que apostó Arruabarrena daba sus frutos, con presión alta que complicó a la última línea riverplatense. Solo fueron aproximaciones pero ante un River, lento e impreciso, como si la pretemporada le hubiera pasado factura a los players orientados por Gallardo.

Sin jugar bien, de contra, el “millonario” lo tuvo nuevamente en los pies del zurdo Pisculichi, pero su definición no fue la mejor y Sara le negó la apertura del marcador.

Los dirigidos por Arruabarrena eran más que su rival, pero sufrían en el fondo cada vez que el último campeón de la Sudamericana decidía apretar el acelerador.

En ese cuarto de hora el delantero Emmanuel Gigliotti, pareció imitar a su compañero Marín (hace unos días atrás le aplicó un patadón al jugador Centurión), e hizo lo propio con el arquero Barovero, pero para el juez mundialista Néstor Pitana, solo fue amarilla y advertencia para el “Puma” que fue de lo peor de su equipo.

El River estático permitía crecer a un Boca movedizo y particularmente preciso en sectores clave de la cancha, así fue como a los 17 minutos de la primera mitad, luego de un claro offside de Federico Carrizo, el juvenil Cristaldo definió con derecha vulnerando la estirada de Barovero y decretando el único gol del cotejo.

El trabajo de Pitana siguió siendo pobre y más aún cuando debió expulsar al lateral Leonel Vangioni, por temerario puntapié al pibe Pomar, que se retiró con una fractura en su pie izquierdo.

El juego se volvió muy friccionado y casi no hubo llegadas a los arcos solo aproximaciones.

En el complemento los retos de Gallardo parecían levantar el ánimo y sobre todo la autoestima de los de Núñez, pero solo el ingreso de su nueva cara: Gonzalo “Pitu” Martínez, demostró rebeldía, gambeta y velocidad que complicó a los jugadores “xeneizes”, a punto tal que el juvenil volante Cubas debió abandonar el campo de juego después que cortó una contra comandad por el ex Huracán.

Asimismo la más clara para River estuvo en los pies del goleador Fernando Cavenaghi, que sobre el final ingresó por un Mora apático, lento, impreciso y sin gol. El “torito” definió con zurda pero no del todo cómodo, ante la rápida salida del golero boquense, que de a poco se transformaba en una de las figuras de la noche.

Sobre el final del match Boca tuvo las más claras en los pies de Cristaldo, en dos oportunidades, y Tomás Pochettino con remate cruzado.

Por el lado de River solo quedó tiempo para la expulsión de Jonathan Maidana por un codazo artero sobre la cara de Gigliotti, ambos se pegaron todo el partido.

Merecido triunfo de Boca sobre River en el primer superclásico del año, que con dinámica y siendo más preciso que su rival, le alcanzó para llegar más tranquilo al encuentro con Vélez el próximo miércoles por el pasaje a la Copa Libertadores.

 

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