
Luego de la polémica por la postergación indefinida de la actualización de la fórmula para medirla, que derivó en el portazo de Marco Lavagna, la inflación de enero dio un 2,9%, una décima por encima del 2,8% de diciembre.
El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) esperaba un 2,4% para enero. Sin embargo, el dato fue superior al IPC porteño, que había reflejado para el mismo mes un 3,1% —apuntalado por subas superiores al 15% en estacionales, y pese a que la medida núcleo había mostrado una desaceleración de seis décimas.
La polémica se había dado luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, impidera la aplicación del Índice de Precios al Consumidor ajustado con la encuesta de consumo actualizada a 2018 para mejorar la percepción de los habitos de la población, ya que la actual data de 2004 y computa gastos que no se tienen, como el alquiler de VHS o la compra de diarios papel.