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Sputnik V: un dato sobre el componente 2 suma incertidumbre a los que tienen la primera dosis

 

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A fines de 2020 Argentina y Rusia avanzaron con un contrato para la adquisición de la vacuna Sputnik V. En ese entonces, el Instituto Gamaleya se había comprometido a entregar 20 millones de fármacos entre diciembre, enero y febrero pasados.

Como es sabido, los plazos fueron vulnerados y el contrato no se cumplió. Pero en las últimas horas se sumó un nuevo dato que genera inquietud en los pacientes: el país compró una cosa y está recibiendo otra.
Sucede que más allá de los plazos que no se cumplieron, el documento estipulaba la entrega de 10 millones de tratamientos de manera equilibrada entre primera y segunda dosis.
Sin embargo, las dosis del componente 1 entregadas a esta altura ya suman más de la mitad que el total encargado.
En ese marco, el Gobierno anunció en abril la ampliación del contrato con el Instituto Gamaleya, de 20 a 30 millones de dosis. Además, aseguró que el laboratorio Richmond sería un potencial acelerador con producción local, esto es, la parte del formulado y envasado del antígeno hecho de Rusia.
Hasta el momento, Argentina recibió 10.955.260 del primer componente y apenas 4.045.660 del segundo. Es decir que cada casi tres primeras dosis arribó sólo una segunda. De ese total de 15 millones de dosis, 1,9 millón fue producido en la Argentina por Richmond (1.179.625 primeras y 702.500 segundas).
Pero no solo eso, en el país hay una brecha de casi 7 millones de vacunas entre el primer y el segundo componente: de esa diferencia, 1,7 millón se pudo saldar con dosis de Moderna -parte de la donación de Estados Unidos-, a partir de la combinación de marcas. El resto adeudado a los que fueron inmunizados con la rusa es ahora de 5,3 millones de segundas dosis.
En este marco, la única manera de cumplir con el equilibrio en los esquemas, es apostar a que en el camino que queda hasta cubrir los 15 millones de dosis pendientes del nuevo contrato por 30 millones, 10 millones serán segundos componentes y 5 millones, primeros. Sin embargo, parece un escenario difícil.
Por todo ello, aquellos pacientes que ya recibieron la primera dosis de Sputnik V les queda confiar en que más vacunas de ese componente puedan arribar. También, apostar a la producción de Richmond, que ha tenido un avance significativo. El problema es que muchas dosis ya terminadas todavía no fueron liberadas por el control ruso.
Al respecto, Clarín informa que además de los lotes argentinos aprobados por el Instituto Gamaleya y la ANMAT, hay otros 3 millones de segundas dosis que esperan la certificación de Rusia, para luego tener el visto bueno del ente sanitario argentino. Se estima que serían autorizados de acá a fin de mes, en tandas de entre 500 mil y 700 mil dosis por lote.
La otra alternativa sigue siendo la combinación de vacunas. Sin embargo, la escasez de fármacos constituye otro problema.

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