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Sólo abriría 2 de sus 6 salas de teatro: entre la falta de ficción televisiva y la falta de plata en los bolsillos

 

 

Es el máximo expertise en la materia. Siempre la clavó en un ángulo, nunca fue agorero. Hubo épocas no demasiado lejanas, en las cuales fue más creativo que los especialistas, para armar programaciones de carteleras teatrales de verano. Por ejemplos vender a precios amigables, una creación de su sello, que se prolongará este año.

Arriesgó hasta en el rango de precios y anticipó cómo serían los derroteros de las clásicas temporadas altas. Desde cuándo había que colgar el cartel de no hay más localidades. Un inversor que ha privilegiado a Mar del Plata apostando a lo suyo: la actividad de los teatros.

Permanece el verano en la ciudad y hasta descansa en un coqueto camping ubicado sobre la Avenida Jorge Newbery. Un mix que lo saca de la rutina urbana en una acertada elección, escapar de las aglomeraciones en un tránsito desordenado.

Carlos Rottemberg apeló a la cautela,  sólo subirían a escena obras en dos de sus seis teatros. El diagnóstico acertado es el mejor remedio: “Lo que no se puede es tener todo el año cerrado el teatro para mal abrirlo. Se baraja esa posibilidad (de no abrir alguna de las seis salas) porque además hay un tema de llegar con el bolsillo del espectador, para que pueda pagar una entrada. «A mi me gustaría abrir 14 salas, pero habrá que ver”.

Y redondea en torno a ““Viene lento”, señaló el productor en relación a la definición de obras para este verano. Otros años, recordó, «desde mitad de año ya tenía toda la programación cerrada para el verano venidero».

“Es muy profundo”, indicó al ser consultado sobre los motivos de este proceso. “Uno de los temas que vengo batallando desde hace dos años y que creo que va a impactar en general tiene que ver con la falta de ficción en la televisión y la no generación de aquellos artistas populares, convocantes que a lo largo del país ha conocido la gente a través de la tele”, explicó.

No escapará a algún criterio, que no sólo sufrirán los borderaux de los teatros, sino también que se haya instalado una tendencia que ya no dependa sólo del clima con sol radiante, sino de los bolsillos. Épocas de una clase media que superpoblaba Mar del Plata, en temporadas que se vivían con optimismo. No es lo que estaría pasado.

 

 

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