
Por Gustavo Schweitzer (*)
Mar del Plata vive en una tensa vigilia, arrinconada contra las cuerdas de una realidad delictiva que ya no concede treguas. La metáfora boxística dejó de ser literatura para convertirse en la vivencia diaria del vecino de General Pueyrredón, quien hoy experimenta la fragilidad de saber que el próximo impacto puede ser definitivo. En las calles se respira el temora la piña final.
El orden urbano no es una abstracción; depende de realidades presupuestarias. Mientras la Ciudad Autónoma de Buenos Aires destina más del 16% de su millonario presupuesto a su propia policía gracias a su autonomía financiera y realiza onerosas campañas comunicacionales estigmatizan y separatistas; la relativa pacificación de Rosario se sostiene bajo el respirador artificial del Plan Bandera y el auxilio santafesino. Mar del Plata, en cambio, asiste a la fragmentación de su propio tejido social en una alarmante soledad institucional.
El mapa del malestar local alcanzó un punto de saturación histórica que licuó las fronteras geográficas y socioeconómicas tradicionales. Ya no asistimos a protestas espasmódicas o sectoriales.
La postal de más de 40 sociedades de fomento de Mar del Plata y Batán ocupando la «Banca 25» del Concejo Deliberante, en una alianza inédita con 34 cámaras empresariales, profesionales y gremiales, es un síntoma inequívoco. La comunidad se organiza de manera integral —incluso sistematizando siniestros en plataformas web— porque ha perdido la confianza en las respuestas oficiales.
El delito se expande allí donde el Estado local decidió retirarse. La proliferación de terrenos baldíos abandonados, la evidente obsolescencia tecnológica del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) y el colapso de la línea de atención 147 son las heridas abiertas de una gestión que parece replegada.
Al cruzar estas deficiencias con la falta de infraestructura urbana y la desocupación en los márgenes de la ciudad, la ciudadanía le recuerda a la administración de Guillermo Montenegro y Alejandro Neme que la seguridad es, ante todo, el emergente de un modelo integral de presencia estatal.
Para salir de esta inercia, las soluciones no admiten más dilaciones retóricas ni especulaciones políticas de traspaso de culpas. Se requiere un realismo analítico urgente basado en seis ejes de abordaje inmediato:
- Institucionalizar el reclamo: Normalizar el Sistema de Foros (Ley 12.154) y sus nodos barriales para que el vecino audite el Mapa del Delito y controle el despliegue de las comisarías, devolviendo el debate a los canales legales.
- Profesionalización de la fuerza civil: Reformular la Patrulla Municipal mediante capacitación intensiva en intervención rápida, dotación de armas de baja letalidad (p/e tasers) y un patrullaje estrictamente coordinado por cuadrantes dinámicos con la Policía Bonaerense.
- Articulación multiagencial: Conformar una Mesa Intersectorial de Seguridad permanente que siente en la misma mesa de decisiones estratégicas al Municipio, la Provincia, la Nación y el Poder Judicial.
- Gasto público eficiente: Aplicar una reingeniería presupuestaria donde los fondos municipales dejen de financiar la logística y el hotelería de fuerzas externas —gasto que deben absorber las carteras superiores— para reorientarlos a la modernización y descentralización del COM hacia Batán, Norte y Sur.
- Urbanismo preventivo: Recuperar el entorno físico a través de un shock nocturno financiado por la tasa general de inmuebles, priorizando el recambio a luminarias LED, el desmalezamiento obligatorio de baldíos y el trazado de corredores seguros.
- Inclusión sociolaboral: Activar programas de empleo juvenil y capacitación en oficios junto a las 34 cámaras firmantes del reclamo, atacando la precarización estructural que alimenta los entornos de la delincuencia.
La seguridad ciudadana no se resuelve con marketing sino con un Estado presente que recupere el control físico y social del territorio, antes de que el golpe del knock outsea irreversible.
(*) Politólogo (USAL), Periodista (TEA). Especialista en urbanismo, patrimonio y medio ambiente, con seguimiento de CABA, Mar del Plata y Rosario. Creador de contenidos en el canal de Youtube Urbanos en la Red.





