
Marco Lavagna había asumido en 2019
Lavagna había asumido al frente del organismo el 30 de diciembre de 2019, al inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Con pasado legislativo en el Frente Renovador, su perfil técnico le permitió sostenerse en el cargo incluso tras la llegada de Javier Milei y el giro político del Gobierno. Durante su gestión, el Indec continuó el proceso de normalización y consolidación de estadísticas públicas, preservando los estándares de transparencia recuperados luego de los años de intervención.
El reemplazante de Marco Lavagna
El reemplazante de Marco Lavagna, Pedro Lines, es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, máster en Economía por el Centro de Estudios Macroeconómicos y actualmente cursa una Maestría en Minería de Datos en la Universidad Austral.
Se desempeña como director técnico del Indec, donde coordina la elaboración del Programa Estadístico Anual del País. Además, supervisa el desarrollo de normas y procedimientos técnicos vinculados con la planificación, el diseño, la implementación y la evaluación de censos y encuestas, así como la producción de indicadores sociales y económicos.
Sin cambio de metodología
Durante la entrevista con Radio Rivadavia, el ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a los cambios que el Indec preveía introducir en la elaboración del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el indicador que mide la inflación.
“Se viene trabajando en la nueva metodología del Indec y Marco (Lavagna) tenía previsto implementarla ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que el cambio debía realizarse una vez que el proceso de desinflación estuviera totalmente consolidado”, señaló Caputo. En ese sentido, afirmó que el Gobierno “mantendrá el índice actual hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”.
Los cambios que deberán esperar
Entre los cambios de metodología más relevantes se destaca el mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya incidencia pasa de 9,4% a 14,5%. Esto implica que los ajustes tarifarios tendrán ahora un impacto más directo en el nivel general de inflación. Transporte también gana protagonismo, al subir de 11% a 14,3%, con mayor influencia de combustibles y boletos. Comunicaciones prácticamente duplica su ponderación, de 2,8% a 5,1%, reflejando la centralidad de internet y telefonía celular, mientras que Educación aumenta de 2,3% a 3,1%.
Otros rubros como Salud se mantienen relativamente estables, al pasar de 8% a 9,1%. En cambio, Alimentos y Bebidas reduce su peso del 26,9% al 22,7%, una modificación relevante si se tiene en cuenta que este capítulo explicó buena parte de la aceleración inflacionaria del último cuatrimestre de 2025. La nueva canasta también captura una mayor participación de alimentos procesados, donde pesan más los componentes industriales, logísticos y comerciales.
Prendas de Vestir y Calzado pierden relevancia (de 9% a 6,8%), mientras que Recreación y Cultura sube de 7,3% a 8,6%, en línea con un mayor gasto en esparcimiento.
En términos generales, los analistas señalan que el nuevo esquema puede arrojar registros más altos si los servicios aumentan por encima de los bienes, y una inflación más moderada en el escenario inverso. A modo ilustrativo, una suba del 10% en la carne habría sumado 1,07 puntos al IPC con la canasta anterior, contra 1,03 con la metodología actual.




