Ciudad, Política

Scioli invirtió en su provecho

Todo naranja. Campaña personal pagada por todos los bonaerenses se vió todo el verano en la ciudad.

Que la temporada en Mar del Plata no fue buena, cualquiera lo puede comprobar. Al menos, cualquiera que no tenga intereses creados: el termómetro de recorrer las principales calles céntricas en horario pico y poder hacerlo casi sin inconvenientes, sin quedar atrapado en una pesada muchedumbre, es un elemento que cualquier marplatense experimentado más o menos puede manejar, sin necesidad de hacer un trabajo de campo ni ser especialista en estadísticas.

Ahora, esto en lo que respecta a la cantidad de turistas que llegaron a Mar del Plata y las consecuencias que puede haber para el ingreso de divisas en la ciudad. Sin embargo, para algunos la temporada puede haber sido provechosa, amén de haberse ganado algunos enojos y reproches. Es el caso, por ejemplo, del gobernador bonaerense Daniel Scioli que usó la temporada y a Mar del Plata como catapulta para un objetivo político mayor.

Fuentes extraoficiales consultadas por mdphoy.com han señalado que Scioli gastó alrededor de US$ 3.000.000 para promocionar las actuaciones de decenas de artistas que recorrieron la costa atlántica con shows gratuitos y populares. Obvio, nada es gratis, quienes concurrieron a algunos de esos shows pudieron comprobar el proselitismo que escondía la maniobra, bastante burdo y de trazo grueso, y llamativo como el color naranja de afiches, carteles, promotoras, regalos, que anunciaban “Gobernación Scioli”.

Especialistas en la organización de eventos destacan el alto costo que tienen los fuegos artificiales de gran escala. Vale destacar que eran varios minutos, cada jornada, los que se podían ver sobre el cielo de Mar del Plata. Pero para Scioli no parece haber gasto excesivo, si el objetivo es el de apuntar a la Presidencia o repetir en la Gobernación. Cuando el mapa político se termine de aclarar, veremos cuál es la posición que termina ocupando el mandatario provincial dentro del kirchnerismo. O fuera.

Más allá de todo, tres millones de dólares parece mucha plata en total cuando se piensa que en el medio hubo algunos shows de categoría no muy elevada. Por ejemplo, el ya mítico Julio Iglesias podrá haber sido una estrella de la música de habla hispana hace un tiempo, pero en la actualidad no deja de estar en el ocaso de su carrera. De hecho, el español hizo play back, sorprendiendo a varios.

Como decíamos, esta actividad organizada por la Provincia, y muy promocionada por el Multimedios La Capital (que incluso tuvo la poca feliz idea de titular su tapa del domingo 23 de enero con el éxito de los recitales gratuitos -¿es para celebrar que lo gratuito sea lo gratuito en el marco de una ciudad que se prepara para juntar en el verano lo que en el invierno no puede ni de casualidad?-), llevó a que varios empresarios teatrales mostraran su enojo en algunos medios.

Por ejemplo, Carlos Rottemberg y Favier Faroni se quejaron en el diario La Nación porque por el horario que se hacían estos shows, por la noche y en paralelo a las funciones de casi toda la cartelera teatral marplatense, se generaba una competencia bastante desleal. Es cierto, los artistas convocados son, en la mayoría de los casos, muy populares. Y encajan perfectamente con el perfil del turismo que absorbe hoy Mar del Plata y que atraen las obras en cartelera. La ecuación no es muy difícil: convenía ir en familia a ver cantar a Montaner gratis, antes que ir en pareja al teatro y gastarse sólo en entradas alrededor de 300 pesos.

En defensa de la Provincia se puede señalar que los precios de las entradas son muy elevados. Pero sin dudas que estos recitales gratuitos restaron público y contribuyeron a esa baja en la venta de entradas, que ronda el 15 % con respecto al verano anterior: en el momento en que estaban los shows, las calles céntricas se vaciaban y más de cien mil personas se agrupaban en Las Toscas. Si bien hay un trasfondo político en este asunto, también es cierto que Mar del Plata necesita gente capacitada para diseñar una política turística en serio, que por ejemplo intervenga en situaciones como estas para nivelar y favorecer a todos los sectores, sin preferencias. Mientras, Scioli sigue haciendo su negocio y parece ser el único favorecido de un verano que dejó bastante poco para recordar.

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