
Secuencia veloz y reveladora. Primero, en “X” una infografía explicativa sobre la Reforma Laboral aprobada por el Senado. Después, una acusación pública de falsedad. Finalmente, una respuesta detallada que devolvió la discusión al terreno donde siempre debió estar: el texto concreto de la ley.
El posteo ruidoso y falaz fue de la Oficina de Respuesta Oficial del gobierno de Javier Milei creada hace pocos días con la supuesta misión declarada de combatir la desinformación.
El punto de partida: la publicación de Chequeado, el medio especializado en verificación de datos (Fast Check). Allí se sintetizaban los principales cambios introducidos por la reforma laboral. Son modificaciones en indemnizaciones, ampliación del período de prueba, nuevas reglas sobre fondos de cese laboral, ajustes en el régimen de huelga y cambios en modalidades de contratación.
Se trata de algo bastante más elaborado que una columna de opinión. Era un resumen gráfico apoyado única y ‘quirúrgicamente‘ en el articulado aprobado ayer.
Comparaba el régimen laboral “de siempre” con el nuevo, y citaba los artículos correspondientes con sus modificaciones escritas o tácitas. Esa pieza fue el blanco elegido por la flamante oficina estatal para acusar al medio de “mentiroso”.
El señalamiento oficial
La Oficina de Respuesta Oficial (popularmente ya instalado como “Ministerio de la verdad”) publicó un hilo en redes sociales donde acusó a Chequeado de difundir información “falsa” o “engañosa”. Según la cuenta gubernamental, la infografía atribuía a la reforma efectos que el texto legal no contenía.
Entre los puntos cuestionados estuvieron la supuesta eliminación o recorte de indemnizaciones, la extensión del período de prueba, cambios que afectarían el derecho a huelga y la implementación de fondos de cese laboral como reemplazo del sistema tradicional.
El mensaje oficial sostenía que la reforma no implicaba los retrocesos señalados y que la interpretación difundida por el medio era incorrecta. La intervención fue amplificada por el propio Presidente, lo que transformó un intercambio técnico en un episodio político de alto voltaje.
Indemnizaciones y fondos de cese
Uno de los ejes centrales de la controversia fue el régimen de indemnizaciones. La Oficina afirmó que era falso que la reforma implicara su eliminación. Sin embargo, Chequeado respondió que nunca había hablado de eliminación lisa y llana, sino de modificaciones y alternativas habilitadas por la nueva norma.
La reforma incorpora la posibilidad de establecer fondos de cese laboral a través de convenios colectivos, como mecanismo alternativo al esquema tradicional e histórico de indemnizaciones. La contrarrespuesta del medio recordó que esa opción (que ellos habían informado) está expresamente prevista en el texto aprobado y que la infografía se limitó a describir esa habilitación.
En su réplica, Chequeado citó los artículos correspondientes y sostuvo que la Oficina había construido una refutación sobre una afirmación que no figuraba en esos términos. La discusión, entonces, dejó de ser conceptual y pasó a ser textual.
Período de prueba y nuevas condiciones
Otro punto sensible fue la ampliación del período de prueba. La reforma extiende su duración para determinados tipos de empresas, diferenciando por tamaño. La Oficina cuestionó la manera en que ese cambio fue presentado por Chequeado, sugiriendo exageración.
La respuesta del medio fue concreta: el nuevo plazo surge del articulado y representa una modificación respecto del régimen anterior. La infografía, argumentó, no agregaba interpretación sino que reflejaba el contenido aprobado por el Congreso. Otra mentira oficial desmentida.
La diferencia no estaba en la existencia del cambio, sino en su caracterización política. Allí volvió a aparecer el mismo patrón, que es que el señalamiento oficial discutía una lectura amplificada que, según el medio, no era la que efectivamente había sido publicada.
Huelga y actividades esenciales
En relación con el derecho a huelga, la controversia giró en torno a la ampliación de actividades consideradas esenciales y a las prestaciones mínimas obligatorias durante medidas de fuerza. La Oficina rechazó la idea de que la reforma implicara una restricción indebida.
En cambio Chequeado respondió que su publicación no hablaba de prohibición, sino de nuevos encuadres normativos que condicionan el ejercicio pleno del derecho a protestar con huelga en ciertos sectores. Nuevamente, la clave estuvo en el matiz entre prohibir y regular con mayor intensidad, pero el gobierno prefirió decir que Chequeado mentía.
La contrarespuesta subrayó que cada afirmación estaba respaldada por citas del texto legal y que el debate debía centrarse en esas palabras, no en formulaciones que no aparecían en la pieza original.
Una disputa por la autoridad
Más allá de cada punto técnico, el episodio dejó planteada una discusión mayor como es el rol del Estado ungiendose como supuesto árbitro de la verdad informativa.
La Oficina nació con la promesa de “desmentir mentiras”. En su primera gran intervención, eligió confrontar con un medio especializado en verificación… Y eligió mentir.
La respuesta de Chequeado fue metodológica y extensa. No apeló a consignas ni difamaciones, sino a artículos, incisos y comparaciones normativas concretas y existentes.
Allí radica la dimensión más significativa del cruce. Cuando la discusión se basa en el texto, la verificación se convierte en un ejercicio comprobable y no admite desmentidas. Hacerlo es falsear la verdad, y eso como conoce la sabiduría popular, tiene “patas cortas” como las de una ninfa.
Que quien dice representar la verdad en episodios como éste se juega la credibilidad, y se vuelve paradójico que quien pretende erigirse en custodio de la verdad, caiga en la necesidad de falsearla para sostener un relato.
La reforma laboral seguirá generando debates políticos y jurídicos. Pero la participación de la Oficina de Respuesta Oficial dejó una marca temprana: en materia de información pública, la autoridad no se proclama con términos pandilleros ni rimbombantes. Se construye con precisión, rigor y fidelidad a las palabras escritas en la ley.
Chequeado 1 Gobierno 0.





