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Recomiendan restricciones preventivas en espacios públicos de la costa atlántica balnearia tras la sudestada

La costa atlántica bonaerense atraviesa este lunes 5 de enero una etapa de evaluación y recuperación tras la sudestada intensa y poco habitual para la temporada de verano que se registró durante el fin de semana. El fenómeno provocó una crecida del mar cercana a los 2,40 metros, un nivel comparable al de la sudestada de marzo de 2020, y dejó como saldo pérdida de playa, daños en balnearios y accesos comprometidos en varias localidades.

Aunque las condiciones meteorológicas comenzaron a normalizarse con la rotación del viento y la disminución del oleaje, las autoridades locales mantienen operativos activos de prevención y monitoreo, ya que persisten sectores inestables y posibles efectos residuales del fenómeno.

Una sudestada excepcional para el verano

La sudestada se desarrolló desde la madrugada del viernes y se extendió durante todo el fin de semana, impulsada por vientos persistentes del Sur y Sudeste, con ráfagas que alcanzaron los 75 kilómetros por hora. La coincidencia con marea alta y luna llena potenció el impacto, facilitando que el mar avanzara más allá de la franja habitual de arena y afectara zonas costeras bajas.

Si bien las sudestadas no son fenómenos inéditos en la región, especialistas y autoridades coincidieron en que no es habitual que se presenten con esta intensidad en pleno enero, lo que generó preocupación por su impacto en plena temporada turística.

Las localidades más afectadas

Las consecuencias fueron especialmente visibles en el Partido de La Costa, donde localidades como Santa Teresita, Las Toninas, San Clemente y Mar del Tuyú, registraron un avance significativo del mar. En sectores sin médanos naturales, el agua avanzó sin obstáculos, dañó rampas de acceso, afectó calles costeras y, en algunos casos, ingresó en viviendas ubiadas frente al mar.

En Mar del Tuyú, una de las zonas más castigadas, se observaron estructuras descalzadas, accesos destruidos y pérdida masiva de arena. Escenas similares se repitieron en Santa Teresita y Las Toninas, con carpas dañadas y cortes preventivos de tránsito en sectores cercanos al frente marítimo.

Impacto en otras ciudades de la costa

El fenómeno también golpeó con fuerza a Mar del Plata, donde en paradores ubicados al sur del faro el mar avanzó durante la madrugada y arrasó con carpas y casillas. En Pinamar, el viento fue uno de los factores más determinantes: caminar por la costa resultó difícil y, por momentos, imposible. El impacto fue especialmente visible en Cariló, donde varias casillas de guardavidas instaladas en zonas bajas quedaron seriamente afectadas.

En Villa Gesell, la marejada desplazó grandes volúmenes de arena y arrastró señalizaciones. Las estructuras más nuevas, ubicadas más cerca del mar, fueron las que sufrieron mayores daños.

Operativos y recomendaciones vigentes

Desde las primeras horas de este lunes, cuadrillas municipales trabajan en la recuperación de accesos, limpieza de arena desplazada y evaluación de daños, mientras que Defensa Civil y equipos meteorológicos mantienen un monitoreo constante de la situación.

Si bien el escenario tiende a estabilizarse, las autoridades recomiendan precuación en zonas ribereñas, ya que aún pueden registrarse olas fuertes residuales, sectores con arena inestable o accesos comprometidos, lo que podría derivar en restricciones preventivas en algunos espacios públicos.

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