Política

Pulti mezclado en un pelotón, va por la hazaña

37403_124354_650x420Encapsulado, revolviendo las estrategias de alrededor de sus 20 elecciones anteriores, el intendente hace rato que está en campaña, no lo disimula y está decidido a devolver golpe por golpe, en una pelea que a esta altura en las tarjetas va perdiendo por puntos, en un combate que no lo resuelve con una mano de K.O. Está flojo de la pera (quijada – mandíbula) y tampoco sus golpes tienen la potencia de hace 8 años.

Por eso tiene que trabajar, hacer horas extras, y en eso está. Los primeros en advertirlo fueron sus acérrimos rivales radicales, que notaron esa impronta cuando el “Caso Baragiola”, estaba en su clímax y brotaba la espuma. Entrega sillas en CIDELI, almuerza los domingos en sociedades de fomento, camina con los diabéticos, participa de la Caravana de la Primavera, recibe al plantel de Unión que ganó el ascenso a la BN y concurre a presenciar a Aldosivi. Por supuesto que la foto con Randazzo y sus trenes, ya forma parte de su CV en la interna peronista.

Voces radicales han advertido y alertado sobre el tema. “Es lo que le gusta, donde más cómodo se siente” desde la trinchera y la arenga, retoma su elixir de concejal que volcado a la gestión del Departamento Ejecutivo, lo hace salir muy mal en la foto. No lo van a oír hablar de desempleo, pobreza, inflación los temas que más le duelen a los K, vive ignorando esos padecimientos, como si no formaran parte de la realidad de los marplatenses. La lógica es desentenderse de los fondos buitres, del CIADI, del Club de París, de Chevrón… “son los problemas de ella” como dijera el doctor Alejandro Ferro, cuando hacía campaña en un submarino.

Ni que hablar del crecimiento del 300 % de los asentamientos y villas ni de los asesinatos que ya superan los ocurridos en el 2013 ni de la inexistente política en materia de seguridad vial, que forma parte de la tragedia local,  no forman parte de la agenda, prefiere los afiches de MGP – Más Gente Positiva – es su lenguaje, aunque muchos no lo entiendan. ¿Cuál es la conclusión? Todavía puedo.

Hizo todos los deberes, invitando al Papa Francisco, como propio incorporó al nieto recuperado de Carlotto, propiciando a Boudou,  aupando la Ley de Medios, pero confraternizando con La Capital, es su ADN electoral, o lo aceptan o lo dejan, así trascenderá hasta dentro de un año, la pesca en aguas turbias a partir de su cargo de funcionario político, elegido por el voto de la democracia.

Luego de anunciar que Alejandro Ferro (17 % de los votos) era la aparición de la nueva política en Mar del Plata, hizo medir a Bonifatti y comprobar (como si hiciere falta) que es muy bajo su perfil, que “El Cholito” no llega y que con Fernández Abdala se va a la “C”. Se puso la ropa de fajina, que hasta ahora le dio los réditos que esperaba. Articula con el Frente Renovador, en un pacto archi evidente y con el Frente Para la Victoria, sus desventajas en el Concejo Deliberante, que ahora le votarán el presupuesto y lo dejarán con las manos libres en el año 2015, obvio, un año electoral.

Para eso existe y explota el marketing político, y su aliado Daniel Scioli lo satura en ese aspecto. Si es necesario en este verano  aparecerá Máxima, con algún tulipán de la ola naranja. Pulti siempre estará en la foto, aunque Mar del Plata aparezca como un cantón de Holanda.

El 2007 y el 2011, son los enclaves de su táctica, y no olvida que su triunfo legislativo del 2001, no le dio la chance ganadora, cuando parecía número puesto en el 2003. Ese sapo se lo deglutió y mandó a pérdida el resultado del balance. Si la testarudez se hace presente en la política, el intendente es un claro ejemplo de ella. En el 2001, 2007, 2009 y 2011, superó a radicales y justicialistas, la gente lo ubicó como opción.

Ahora hay que ver cuán permeable están marplatenses y batanenses, para fumarse 12 años continuados de Pulti, un desafío que lo llevó a colocar la vara en el roce mismo del límite máximo, pero también es cierto que no le queda otra salida. Su equipo no generó recambio y armó una cáscara, que el mismo endureció para acumular poder y manejo. Es más los resultados de su gestión, llenarían un manual de desaciertos.

Ocurre algo tan curioso como singular. La mutación del voto que lo ha acompañado. Los circuitos que más lo respaldaron, son los más críticos al modelo nacional y popular. No le hizo asco a nada, para fidelizarse en el elenco K, aunque no se demuestre fanático y se haga el distraído como cuando se inauguró el Casino del Hotel Sasso. Dice que extraña a Néstor, por su seducción, que había oportunidades para el diálogo político, en cambio Cristina es casi inalcanzable, gira en otra órbita. Sufre del mismo mal que quienes se han injertado en la urbe de los K, Pulti hasta lloró en el hombro de Cristina, conmovido por el discurso presidencial, cuando la Fragata Libertad tocó la Base Naval de Mar del Plata, en lo que se dibujó como una épica oficial, luego de que la nave insignia de la Armada Nacional estuviera retenida en continente africano.

Por estas horas, la instalación de una candidatura testimonial como la del ingeniero Carlos Cheppi, resta a sus aspiraciones de continuidad,  una decisiva franja de votos oficialistas. Cómo y por qué el núcleo duro se va a inclinar por Pulti, si el hombre puro K (una forma de explicar su identificación no su calidad) es el embajador argentino en Venezuela. Zanjar esa diferencia puede significar ganar o perder, nada más y nada menos.

Cheppi para Pulti, puede significar lo que fue Russak para Eduardo Pettigiani, en 1995, cuando Aprile se llevó el premio mayor y recuperó la Municipalidad para el radicalismo. Este aserto cobra mayor vigencia, cuando se estima que el candidato que gane puede estar debajo de los 30 puntos porcentuales. Pero hay un dato nuevo en el firmamento electoral marplatense: según la información que maneja mdphoy.com , la elección a presidente (en Mar del Plata) la está ganando el ingeniero Mauricio Macri, lo cual puede alcanzar para instalar otro pretendiente, también con derecho a ocupar parte de las doce bancas en juego.

Las cartas están echadas. Todos se conocen de memoria y se destilan enfrentamientos épicos, donde no guardarán nada y harán tronar la Santa Bárbara. El esquema para cautivar votos, está en otro eje, no será el clásico voto independiente, que llevó el corte de boleta hasta el paroxismo político, constituyendo a General Pueyrredon en una referencia al respecto, el que deposite a Pulti en otro tramo inédito de un tercer período consecutivo como jefe comunal.

¿Cómo lograrlo? Cooptando y dividiendo. No puede exhibir aliados de fuste, más bien huele a rejuntado que tampoco tiene calidad de gestión. Realmente cuesta entender, cuáles son los reales aportes a la hora de contar los votos. Desempolvará Acción Marplatense, dándole un marco de frente electoral, a los que invitará a sumarse a peronistas, radicales, independientes, socialistas de escasa representatividad, vecinalistas, entidades intermedias etc., un rejuntado donde el pedigree no será una condición “sine qua non”. Sólo habrá promesas para el futuro, ya ha colmatado la estructura municipal, hasta más allá de la frontera de la prudencia.

La confianza en la maquinaria electoral, que mueven algunos sectores del P.J. tradicional y sindicatos afines, son el reducto que potencia su nuevo desafío.  Ha sabido negociar para destrabar ordenanzas clave de gestión, recientemente lo hizo con la policía local, y muy posiblemente lo haga también próximamente con el presupuesto 2015. Curiosamente no será novedad lo que propone, sino que nos estará aproximando al déficit real, que hoy tiene la Municipalidad, pero tanto el Frente Para la Victoria y el Frente Renovador lo están esperando con cuchillo y tenedor.

El aumento de tasas será desbordante, no debe descartarse la creación de algún nuevo engendro destinado a un nuevo tributo (bajo la forma que dé lugar), no hay otra manera de cerrar con algún sesgo de equilibrio la desmesura del gasto. Tampoco da la sensación de que le importa demasiado, en realidad el gasto y la eficiencia fueron su preocupación cuando era concejal, nunca desde que es intendente.
Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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