
La editorial Gogol presentará el libro “Soliloquio de un viajero sin mapas”, del autor Mario Marchioli, una obra que se inscribe en el género del monólogo contemporáneo y propone una pausa reflexiva frente al vértigo digital y el ruido informativo del Siglo XXI. Será el próximo viernes 13 a las 17:30 en el Museo Castagnino (Colón 1189).
El texto se construye como la declamación de un hombre imperfecto que dialoga consigo mismo y con el lector sobre el paso del tiempo, la memoria, el odio, los sueños y el desconcierto de habitar la modernidad. Lejos de un ensayo clásico o de una autobiografía convencional, el libro se presenta como un viaje elíptico, provocador y profundamente humano.
Desde el barrio de Boedo hasta el Bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata, el autor traza un mapa emocional donde se cruzan recuerdos personales, escenas cotidianas y referencias culturales y filosóficas. En ese recorrido aparecen citas y evocaciones que van de Albert Camus a Joan Manuel Serrat, y de Sigmund Freud a Oscar Wilde, en una conversación que atraviesa generaciones.
La obra aborda temas como la vejez entendida como territorio existencial, el odio como síntoma social contemporáneo, la tensión entre nostalgia y modernidad, la invisibilidad del individuo frente al ruido del mundo y la memoria como forma de resistencia ante la fugacidad digital.
Marchioli escribe con humor ácido, ternura y una marcada impronta porteña, sin perder una dimensión universal. Según el propio autor, pintar la aldea puede ser otra manera de pintar el mundo.
Nacido en Buenos Aires, Marchioli desarrolló una extensa trayectoria vinculada al ámbito cultural. En “Soliloquio de un viajero sin mapas” condensa años de observación, lectura y experiencia vital en una obra que oscila entre la confesión, la provocación y la reflexión filosófica.
El libro no ofrece respuestas cerradas, sino que propone preguntas e invita a detenerse, disentir, subrayar y debatir. En una época que avanza sin mirar atrás, la obra se anima a observar el pasado sin nostalgia paralizante y el futuro sin ingenuidad, sugiriendo que el verdadero viaje quizá no necesite mapas.





