Política

Para el cirujano que lo operó del pulmón, León XIV podría viajar a Sudamérica

El profesor Stefano Margaritora, el cirujano que el martes 13 de octubre operó a León XIV del pulmón, afirma en una entrevista concedida a los medios vaticanos que, desde el punto de vista médico, el Papa puede afrontar el exigente viaje a América Latina previsto del 6 al 17 de noviembre

Margaritora es catedrático de Cirugía Torácica en la Universidad Católica del Sagrado Corazón y director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica de la Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli IRCCS.

La palabra del cirujano de León XIV

En charla con Andrea Tornielli, periodista de Vatican News, el cirujano informó que “en el momento del alta hospitalaria, el Papa León se encontraba en unas condiciones clínicas absolutamente satisfactorias. Sus análisis de sangre eran completamente normales y la función cardíaca estaba en orden. La reexpansión del pulmón después de la intervención está siguiendo los plazos previstos habitualmente. Por tanto, en términos generales, su estado es bueno”.

-¿Cómo se descubrió el adenocarcinoma pulmonar, doctor?

-El descubrimiento del tumor maligno fue absolutamente fortuito, como, por desgracia, sucede con frecuencia. Al realizarle unas pruebas rutinarias del abdomen, se descubrió en el tórax, en las bases pulmonares, una pequeña mancha. Esto es bastante normal, porque cuando se realizan pruebas radiológicas del abdomen, dado que el diafragma tiene una forma similar a la de un paracaídas, normalmente se visualizan las bases pulmonares. Pero, desde luego, si aquella pequeña mancha hubiera estado un poco más arriba, no se habría visto.

Esto enseña que la prevención es importantísima, porque el Santo Padre pertenece a la categoría de personas que descubren que tienen un tumor pulmonar absolutamente por casualidad, no porque se sometan a pruebas preventivas, sino porque se realizan exámenes por otros motivos. Por ejemplo, una caída de un árbol que te lleva a urgencias, donde te hacen una radiografía, puede poner de manifiesto una mancha en el pulmón; también pueden descubrirse de este modo al realizar pruebas por otras razones.

Por eso sería importante que la población, especialmente las personas en situación de riesgo, se sometiera periódicamente a pruebas preventivas de control, no solo para detectar otros tumores para los que existen programas de cribado poblacional, como los de mama o de colon, sino también para detectar tumores pulmonares. Por desgracia, este tipo de tumor, sobre todo en sus fases iniciales, no produce síntomas, como hemos visto en el caso del Santo Padre, que no presentaba ningún síntoma respiratorio y se encontraba perfectamente.

-¿Fue una operación complicada?

-No sería honesto si dijera que fue muy complicada para atribuirme gestas heroicas. En realidad, fue una operación rutinaria, en el sentido de que, en casos similares, cuando se trata de un tumor pulmonar de cierto tamaño, hay que extirpar todo el lóbulo en el que se encuentra. En el caso del Santo Padre, el lóbulo inferior del pulmón derecho. Así pues, desde este punto de vista, fue una intervención rutinaria que transcurrió sin ningún tipo de complicación, y eso es lo que siempre deseamos antes de cada operación. Pero, por desgracia, no siempre sucede así…

-¿Están satisfechos con la recuperación posoperatoria?

-Sí, estamos realmente muy contentos, porque el Santo Padre, durante su recuperación posoperatoria, se ha implicado en cuerpo y alma, como hacen las personas más motivadas después de este tipo de operaciones. Por eso, la atención que hemos tenido que prestarle ha sido realmente mínima, ya que su voluntad de recuperarse en un plazo muy breve ha resultado muy eficaz en todos los sentidos. Su actitud ha sido verdaderamente encomiable.

-¿Puede hacer una previsión sobre la duración de la convalecencia? ¿Llegará a tiempo para el viaje a América Latina?

-Si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más. En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar.

-¿Qué ha significado para usted, como hombre, como médico y como creyente, haber dirigido el equipo que operó al Papa?

-Una emoción íntima que ni siquiera consigo describir. Obviamente, tienes delante a un hombre, porque, al fin y al cabo, el Papa es un hombre, pero sabes perfectamente que no es una persona corriente. El Papa León tiene un carisma tal que, en cualquier caso, sería imposible considerarlo una persona corriente.

Te dispones a operar a un Papa que, por primera vez -al menos en la historia moderna-, se somete a una intervención por un tumor maligno. Porque, hasta donde sabemos, nunca había ocurrido algo así. Sabes que tienes sobre ti los ojos del mundo entero, porque no se trata (solamente) de un jefe de Estado: es el líder de los fieles que están repartidos por todo el mundo y suscita una enorme atención mediática.

Por eso está claro que una intervención rutinaria no puede considerarse humanamente rutinaria. Así que viví una serie de contradicciones entre decirme a mí mismo: «Tienes que realizar una intervención normal, que ya has hecho otras mil veces en tu vida», y pensar: «Tienes que realizar por primera vez una intervención de este tipo a un Papa».

¿Qué le dijo al Papa justo antes de que la anestesia hiciera efecto?

-Cuando el Papa entró en el quirófano, como es una persona verdaderamente sencilla y sonriente, nos habíamos colocado un poco en forma de anfiteatro: yo, mis colegas, los anestesistas y el personal del quirófano. Cuando entró, miró a su alrededor, nos vio y le dije: «Santo Padre, este es nuestro dream team». Él sonrió y comenzamos las maniobras de anestesia.

-¿Qué tipo de paciente ha sido el Papa León XIV durante estos días en el Gemelli?

-Un paciente ideal. No lo digo por adulación, sino porque realmente ha sido un paciente que no ha causado el más mínimo problema al equipo que lo atendía, y tampoco lo habría causado si se hubiera llamado Mario Bianchi.

Siempre tranquilo, siempre sonriente y con muy pocas quejas ante un dolor que, pese a todas las medidas adoptadas, una persona sin duda experimenta. Ha seguido todas nuestras indicaciones, tanto desde el punto de vista dietético como desde el fisioterapéutico. Se ha puesto de pie y siempre hacía incluso un poco más de lo que le pedíamos.

El segundo día después de la operación, nos dimos la vuelta y vimos que él mismo estaba colocando las sillas de la capilla. Le dijimos: «Santo Padre, ya estamos nosotros». Y él respondió: «No importa, puedo hacerlo, lo hago». Así que, ¿qué puedo decir? Ha sido verdaderamente un paciente absolutamente ideal.

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