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Murió Carlos Alberto Mancuso, el famoso “cura exorcista” de La Plata

La comunidad católica de La Plata vive por estas horas momentos de dolor por la muerte del párroco Carlos Alberto Mancuso, quien trascendió las fronteras de la Ciudad por ser el “cura exorcista”. Así lo anunció anoche en sus redes sociales la Parroquia San José de la Capital Provincia, de la cual estuvo a cargo por más de 30 años.

“Acaba de fallecer nuestro querido Párroco Padre Carlos Alberto Mancuso quien dedicó su vida al servicio de Nuestro Señor. Pedimos oración por su memoria. Y descanso eterno”, fue el mensaje de ese templo platense para confirmar el fallecimiento del religioso que tenía 89 años, y que incluso fue fuente de consulta de famosos programas de TV, como el conducido por Mauro Viale, en materia de “hechos sobrenaturales”.

Cabe destacar que Mancuso era conocido por sus exorcismos y requerido por sus famosas sanaciones a través de la imposición de manos. Residía en el Hogar Sacerdotal, en pleno corazón de la avenida 60 entre 27 y 28, un convento de galerías vidriadas y tejas españolas donde el tiempo parece en estado de encuadre

“A los 75 años tenemos que renunciar para dejar que vengan sacerdotes más jóvenes, con nuevos impulsos y más vitalidad, a dirigir las parroquias. Pero no es una jubilación, sino un retiro”, explicaba en la previa de su misa de despedida, con algo de resignación por alejarse de esa comunidad de feligreses pero también con el entusiasmo de emprender un nuevo camino, que incluyó el proyecto de escribir sobre su larga experiencia en exorcismos y vivir, por primera vez, en una casa propia.

Años más tarde, ya con más de 80 años, admitía que el ritual del exorcismo se mantenía intacto. La oración, creada en el siglo XVII, se recitaba como en la Edad Media y el sacerdote, revestido con su estola sagrada, la repetía todas las veces que era necesaria alzando el crucifijo en una mano y echando agua bendita con la otra.

De La Plata a todo el país

El cura, nacido y formado en La Plata -donde desarrolló la mayor parte de su actuación sacerdotal-, más tarde continuó como capellán del Colegio Eucarístico. Y también fue confesor del monasterio de las Carmelitas, del Seminario Mayor San José y de la Casa del Padre Pío; y canónico de la Catedral, a cargo de las confirmaciones. (DIB)

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