
El reemplazante de Cúneo Libarona es un suspenso que se prolonga. El cúmulo de aspirantes es un dilema y se observan las dificultades de su gobierno en sus seis años de intendente en Mar del Plata.
Su imagen está muy deteriorada debido a que adoptó medidas exactamente inversas al plan económico de Caputo en relación a la creación de nuevas tasas, endeudamento y precariedad de servicios.
No descartándose sospechas que se habrán de ventilar judicialmente durante este año electoral que ya se ha iniciado rumbo al 2027. Montenegro acumula un alto nivel de rechazo en Mar del Plata como lo consignó hoy expresamente la agencia nacional Noticias Argentinas.
En su edición de ayer Ignacio Fidanza publica una nota con el título : » La definición del ministerio de Justicia, el punto de hervor de la interna libertaria», cuya extracción textual es la siguiente
….»Frente a esta delicada situación, los sectores más racionales del gobierno están impulsando el nombre de Guillermo Montenegro como una salida menos cruenta».
«El ex juez federal y ex intendente de Mar del Plata concentra dos atributos claves para el cargo: conoce de verdad a todos los jueces federales con los que compartió el fuero y ya es un político consumado. «Guillermo sabe de política, no va a pedir la estupidez esa de control total del Ministerio, sabe que cuando te sumas a un gobierno tenes que compartir poder», explicó a LPO un abogado que conoce bien a Montenegro».
«Su nombre cuenta con el respaldo de un sector del karinismo, al que no es ajeno el ministro del Interior, Diego Santilli. Pero además, Montenegro fue acercado en su momento al mundo libertario por Santiago Caputo, aunque hábil, hace varias semanas comenzó un acercamiento a los Menem».
«Esto es importante porque su designación como ministro podría incluir un acuerdo con el asesor presidencial, que evite una guerra total que vuelva a sumir a la administración libertaria en un desorden político en el preciso momento que la economía real sólo entrega malas noticias. Se sabe que el lujo de las internas no combina bien con las crisis económicas».
«En definitiva lo que Milei debe definir, más allá de los nombres que pueden ser estos u otros -como los jueces Arroyo Salgado o Borinsky o los fiscales Stornelli o Luciani-, es si una vez más va a buscar un equilibrio que contenga a Santiago Caputo o cederá a la presión de los Menem para que expulse al asesor y se consolide así el poder total que busca su hermana».





