Y un día volvió Montenegro. Tal como se especulaba, el ex juez federal retornó a su segundo lugar en el mundo (el primero es San Isidro), luego de haberse ido inexplicablemente al senado bonaerense en diciembre del año pasado, banca para la que pidió licencia, al igual que como lo hiciera en la comuna de General Pueyrredon, donde reasumió días atrás, hace apenas ocho meses.
Está claro que para haberse ido a la Cámara alta de la provincia, la gente lo tuvo que votar. Y lo votó.
Su regreso estuvo precedido por una conferencia de prensa. Y allí dijo, entre otros conceptos, su frase más fuerte:
“Existe en nuestra ciudad un problema muy grave con relación a la seguridad y tomé la decisión de ponerme al frente”.
Pero Montenegro no puede hacerse el distraído.
Mar del Plata, más puntualmente General Pueyrredon, está siendo atravesada hace años por un marcado incremento del delito en todas sus formas. Y las autoridades, tanto locales como provinciales y nacionales, recién ahora, cuando la situación amenazó con desbordarse, empezaron a trabajar en conjunto. O al menos así parece.
En los últimos tres años, el delito creció un 23,4%: de los 25.400 registrados en 2022 a los 31.342 de 2025. Y entre 2024 y el año pasado, lo hizo en un 9%, con los 28.750 delitos contabilizados.
Los números surgen de la propia Municipalidad a través del la Dirección General de Análisis Estratégico del Delito y la Violencia (CeMAED), que integra la estructura de la Secretaría de Seguridad, hoy a cargo de a cargo de Rodrigo Gonçalves, desde su formación en noviembre de 2013.
Cabe recordar que Montenegro asumió el 10 de diciembre de 2019.
Aquí hay que señalar algo relativamente positivo. Respecto a 2024, los asesinatos bajaron, ya que en aquel año hubo 43, y en 2023, 40.
Esas cifras de 2023 y 2024 habían representado por entonces un 30% de suba de casos con relación a 2022 (32), mientras que en 2021 se habían registrado 41 crímenes y en 2020, en el año de la pandemia del coronavirus, la cifra había bajado también a 32.
Los números no avalan demasiado su gestión.
Más datos, siempre según el CeMAED: el 911 procesó en 2025 una media anual de 775 llamados diarios, alcanzando picos de demanda durante los fines de semana en la franja horaria de las 22 a las 24.
Y hubo 2.184 autos robados en 2025 y 2650 motos, y 1540 robos a viviendas particulares.
Es cierto que en 2026 la situación empeoró. Y que las culpas son claramente compartidas, donde el gobierno de Kicillof tiene la mayor responsabilidad, con el manejo de la policía.
Además se supo que la venta de armas creció un 30% en un año, lo que arroja un dato muy preocupante.
(Ver https://loqvi.com.ar/mar-del-plata-crece-fuerte-la-compra-de-armas-y-preocupa-la-inseguridad/)
Pero más allá de las cifras, la realidad es que no hay día en que no se produzca un delito, ya sea un robo violento, algún ajuste de cuentas o un homicidio.
De hecho, el 18 de febrero pasado, en plena temporada, se realizó en el centro de Mar del Plata una marcha por la inseguridad, que nació en las redes y convocó a una gran cantidad de personas. Convocados en el Monumento a San Martín, en Luro y Mitre, los organizadores definieron la movilización como “pacífica, ciudadana e institucional”.
El recorrido fue planificado para atravesar espacios vinculados a la justicia, la seguridad y la gestión local. La marcha pasó por Tribunales, en demanda de respuestas del Poder Judicial; continuó hacia la Jefatura Departamental de Policía, como señal a las políticas de prevención; y se dirigirá luego a la Municipalidad, donde se entregó un petitorio con reclamos concretos.
El pasado 14 de octubre, estuvo en la ciudad la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, quien visitó el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de Mar del Plata, donde fue recibida por el intendente Guillermo Montenegro «con el objetivo de fortalecer la coordinación y articular nuevas acciones para prevenir el delito».
Según fuentes del Ministerio, durante el encuentro se repasaron las tareas que desarrollan las Fuerzas Federales en el territorio y las necesidades de coordinación para las próximas acciones. El intercambio estuvo centrado en “evaluar las principales problemáticas de seguridad y las prioridades del trabajo conjunto para prevenir y combatir el delito”.
Y hoy fue el turno de su par de la provincia, Javier Alonso, quien dejó varios títulos, algunos de ellos incomprobables.
“Las entraderas y los robos de autos se están reduciendo drásticamente”, aseguró el funcionario de Axel Kicillof, y destacó los “muy buenos resultados” del refuerzo del patrullaje preventivo implementado en los últimos meses en la ciudad.
Y le dio unos mimos a la alicaída gestión local. Dijo que están trabajando en conjunto con el municipio y manifestó tener “comunicación telefónica permanente” para coordinar acciones en materia de seguridad.
“Hoy tenemos un nivel de patrullaje muy alto. El intendente Montenegro está colaborando muy bien con el combustible, está invirtiendo ese dinero como corresponde, y nosotros también”, afirmó Alonso.
Y le pegó al gobierno de Javier Milei. «La Provincia venía recibiendo 750.000 millones de pesos todos los años del Gobierno nacional a través de una ley, y el Presidente derogó esa ley y dejó de enviar los fondos. No hay seguridad si no hay fondos. Tiene que haber inversión”, remarcó.
Y le siguió tirando flores al intendente: “Me parece que es un valor muy importante el compromiso de Guillermo Montenegro en colaborar, dialogar y coordinar con la Provincia”.
Cabe recordar que la relación entre comuna y provincia, desde 2019, fue de mal en peor. Por ello, no dejan de llamar la atención tantos elogios.
Es que el cuadro no puede ser más complicado.
A la fuerte caída en las ventas y a la indisimulable retracción económica de las principales industrias de la ciudad, además de la inseguridad ya mencionada, se le suma la proximidad de una temporada incierta, el mal clima, y unas arcas municipales con un gran déficit.
De acuerdo a la rendición de cuentas oficial, el ejercicio 2025 cerró con un pasivo de $7.400 millones. Aunque la oposición denunció que el rojo ascendió a $23.100 millones (representando el 9,2% de los ingresos totales), sumado a una deuda flotante de $31.000 millones en obligaciones no canceladas.
Y otros hablan de que ya está en el orden de los $40.000 millones.
En cualquier caso, Mar del Plata parece haberse convertido en tierra de disputas entre Nación y Provincia, con un intendente que al irse y volver, no puede evitar el fuerte desgaste de su figura.
J.P.Mayer







