Carta de Lectores

Mar del Plata y los ruidos

21974ea70620b810134b1c431018ae4fHace más de 35 años que vivo en esta hermosa ciudad, he trabajado en ella y por ella, en organizaciones no rentadas, con el sólo fin de que sea disfrutable para sus habitantes y para sus visitantes. Es así que comparto algunas iniciativas, por ejemplo mantenerla limpia como aconsejan por TV, aunque sea difícil encontrar un  recipiente para arrojar residuos o los que hay en Güemes hay días que están tan llenos que no cabe un alfiler.

Me caen mal los dueños de perros que ensucian impunemente las veredas. Me molestan tantas veredas rotas que resulta imposible caminar. Me duele la inseguridad reinante, confieso tener miedo. Sufro al ver como «trapitos» a adolescentes que ni, ni… La lista es larga, pero hoy quiero referirme a un tema especial: el de los ruidos musicales o pseudomusicales.

Se acerca una nueva temporada y empiezan las propuestas «musicales», algunas a cielo abierto y otras no tanto pero que trascienden el ámbito donde se emiten y según para donde vaya el viento llegan a miles de habitantes. Así que tenemos las propuestas del Señor Gobernador para que todos disfruten de intérpretes o grupos de moda, las propuestas municipales (plaza del agua, torre tanque, plaza San Martín, etc.), el problema no resuelto de las fiestas privadas, los boliches de la costa y cualquier otro que se le ocurra (¿automóviles con estéreo a todo volumen?). Música moderna que dura hasta altas horas de la madrugada con el resonar monótono e intolerable que hace de fondo. ¿Alguien pensó en que hay vecinos y turistas que pretenden descansar? ¿Qué hay enfermos graves o en período de convalecencia a los que se les recomienda tranquilidad y descanso? ¿Qué hay razones laborales y profesionales que deberían tenerse en cuenta para tranquilizar el ambiente y garantizar un poco de silencio? ¿Qué hay gente que visita Mar del Plata para descansar y concurrir a la playa al día siguiente a disfrutar y no a dormir?

Los espectáculos musicales «gratuitos» (Los pagamos todos…) hay gente que los disfruta y tal vez sea la única ocasión que tienen, pues bien por qué no se busca un lugar cerrado y acondicionado para los ruidos y ahí se da rienda suelta a las baterías y otros instrumentos. ¿Por qué se avasallan los derechos de muchos para quedar bien con otros? ¿Por qué no se pone el mismo énfasis que dio lugar a combatir la polución visual para emprenderla contra la polución sonora? ¿Quiere Mar del Plata ser «La capital del ruido» o pretende ser una ciudad ordenada y vivible para habitantes y visitantes? ¿Acaso no está en el programa de ciudades emergentes consideradas modelo?

Este verano es seguro que se presentarán políticos con ambiciones y no sería de extrañar que muchos de ellos «aporten» algún espectáculo ruidoso para alterar la tranquilidad y ni hablar de los fuegos de artificio que inauguran y cierran acontecimientos en un maremágnum que más se parece a una guerra que a un festejo.

Es por ello que, con toda humildad y consciente de mi escaso conocimiento «político», me permito solicitar al Señor Gobernador, al Señor Intendente y a cuanto funcionario y/o político con potestad (y dinero) que por favor morigeren la hecatombe ruidosa que se produce todos los años y nos permitan recobrar, aunque sea en parte nuestra ciudad que se recuesta en la paz del mar y que debería ser habitable para todos y no para los amantes del escándalo ruidoso: «Calles para la gente», «Espacios públicos para la gente», «Barrios para la gente», etc.

JEG

2 Comentarios

  1. Quiero agradecer al Sr/a JEG esta nota, refleja exactamente la experiencia que me tocó vivir domiciliado frente al Hermitage, cambió nuestra vida ahora fuera del circuito costero o turístico (aunque el tema de los residuos, autos o motos ruidosas y excrementos caninos no esté solucionado). Podemos descansar y disfrutar a su hora. Totalmente identificado, gracias nuevamente.

  2. Gracias Ricardo por comentar