
Según datos recopilados en distintas fuentes, entre ellas medios de comunicación nacionales, existen una estructura que maneja deliberadamente cajas de recaudación relacionadas con el uso y o explotación de recursos municipales, por ejemplo puntualmente los escenarios deportivos en una concesión de dudosa y sospechosa adjudicación. Existen ingresos paralelos que no constan en los respectivos expedientes de comitentes y contratistas, o locadores y locatarios.
La negativa del oficialismo a impedir a la oposición una recorrida por instalaciones propias de la MGP, como el estadio Mundialista José María Minella y el polideportivo Islas Malvinas nos acercan a términos que se manejan en la jerga policial / judicial, sin que que esas competencias hayan accedido a documentación.
Cabe un «modus operandi», «in fraganti» delitos en «flagrancia» que ya no alcanzan explicaciones políticas debido al cariz y el perjuicio que están causando al patrimonio público marplatense. Puntualmente en este caso responde a la concesión de los escenarios deportivos.
Pero los alcances de las operaciones llegaría al concesionamiento del Estacionamiento Medido, Recupero de Deudas, Publicidad en Vía Pública donde no se observan los rigurosos cumplimientos de las especificaciones técnicas, legales y administativas que son exigencias básicas de los Pliegos de Bases y Condiciones que se ordenan a través de una licitación pública.
Ha sido nefasta la utilización de una mayoría política propia automática que habilitó inconsistencias contempladas por el cógio penal. Hoy el encolumnamiento parte a través de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y la Coalición Cívica.
El sello de La Libertad Avanza que ampara esta metodología ha permitido la circulación de operaciones comúnmente denominadas en negro, que permiten recaudaciones que no ingresan a la municipalidad mediante los procedimientos administrativos creados al efecto. El oficialismo ha dado la cara esgrmiendo razones políticas, que no obvian la comisión de delitos.
Las justificaciones del déficit millonario, el impacto de los salarios y la caída de fondos nacionales y provinciales, son armas que se esgrimen desde la tribuna política pero no desde los cargos oficiales que ocupan los funcionarios. Mauro Martinelli y Sebastián D´Andrea ya se han presentado en la justicia de La Plata. Se ha conocido además que los clubes que hacen uso de las instalaciones pagan por el mismo, como los espectáculos que se realizan en el Polideportivo Islas Malvinas, a través de los organizadores de los recitales por ejemplo.

En este contexto absolutamente desfavorable está inmerso el gobierno municipal de General Pueyrredon, que maneja de manera superpuesta entre dos y tres conceptos paralelos a los ingresos que constituyen la TSU, o el pago a OSSE a través del GIRSU, sobretasa a la carga de combustible (EMVIAL), aporte de las cámaras empresarias vinculados al turismo (EMTURYC), como hotelería y gastronomía y se apresta a incorporar la tasa de alumbrado público, comprendida en la TSU, a las boletas de suministro eléctrico de EDEA.
Este conglomerado de sobretasas son la antitesis del pregón que domina y se induce desde La Libertad Avanza, que salvando las distancias es cómo caer en la tentación de las tasas subsidiadas para otorgar créditos desde el Banco de la Nación, como se ha tomado cuenta la semana anterior. En el caso de la MGP sobran los ejemplos de la utilización esta doble vara muy utilizada en Mar del Plata.
Una ciudad que vive del turismo pero que desde estos mecanismos de la política le quita competitividad a la hora de la oferta para atraer millones de visitantes.





