
Barrio Stella Maris
A modo de Introito
Señoras y Señores, pasen y vean por favor. La ciudad se está transfigurando, la mutación avanza, ya no es lo que era antes; ese tejido urbano que supo plasmar barrios y sectores de indudable belleza, hoy es afectado. Nuestro mejor patrimonio, toda una señal de identidad, por la que fuimos reconocidos y visitados, esa tradición, se vulnera como si nada.
Las ciudades pueden ser desde interesantes a insustanciales, anodinas. Simple. La nuestra, al paso que va, se expone y arriesga a perder el interés despertado a lo largo de mucho tiempo. La fealdad no atrae. Fealdad que ya exhibimos, algo ostensible. Y no se la quiere ver. O no se la sabe ver. Negacionismo a secas. Y un cambio de rumbo no está sobre la mesa siquiera.
Y en esto se conjugan, a una mayor escala y daño, seguro, las acciones de los así llamados desarrolladores…cuando el desarrollo es otra cosa. Entiéndase: Un proceso continuo de evolución, mejora y cambio positivo. Nada que ver con las torres que invaden la ciudad. Obvio. Y también a una menor escala, desde luego, los cambios que cada vecino opera en su solar, en su vivienda, cuando dichos cambios alteran, dañan, el paisaje urbano del lugar. Como veremos.
Nuestros barrios
La recorrida hoy nos lleva a uno de los barrios más emblemáticos de Mar del Plata, el barrio Stella Maris. Que hemos tomado al pasar. Sin perjuicio de otros que muestran igual desapego. Y con que nos encontramos ? Con intervenciones absolutamente disvaliosas: Un engendro.
El caso, un típico chalet de estilo, de los tantos que son la característica del lugar, de piedra y tejas coloniales, ese pintoresquismo con valiosos ejemplos en otros barrios también, creador de toda una fisonomía marplatense. Dicho está. Ese valioso contexto de valor patrimonial ensu conjunto, sobre el cual, por cierto, se debería contar con una legislación que lo proteja. Cuando la Comunidad toda se beneficia con su existencia. Y esto no se ve. O se lo ve como impropio. Como ajeno. Y de ahí a no identificarse, a no cuidarlo, al olvido, hay un solo paso.
Y entonces, caminando por allí les decía, veo que empiezan a levantar el techo de tejas coloniales. Y cuando vuelvo a pasar, ya las tejas no están y en su lugar:un feo techo de chapas! Cambio que ya había visto en otras viviendas de similar factura. O sea, atención que esto marcauna tendencia. Y la imitación hace lo suyo. De un vecino al otro. Y pensemos. Adonde vamos?
Donde se juntan varios de estos malos ejemplos, una vecindad a ciegas y en acción, poco a poco o no tan poco ya tenemos otro barrio… Y esto es un disvalor urbano. Un baldón, un cachetazo, a casas y lugares, que siempre han expresado belleza. Belleza de la cual tanto residentes como visitantes nos hemos apropiado, la hemos disfrutado.
Y porqué suceden estas cosas ? Las cubiertas de tejas requieren mantenimiento, sabrán decir. Como cualquier otra parte de estas viviendas, sabremos contestar. Y las tejas a reponer, digamos, se consiguen, se publican y ofrecen. Además, por décadas y décadas fueron la cubierta de la casa. Un clásico en su construcción, adoptado, defendido, aquí y en el mundo.
Encima, en estos chalets de piedra ysu clásico lenguaje, las chapas quedan como ¨recado a la vaca¨.Mal por donde se lo mire. Ya no quiero comprarlos… Entiendan los propietarios que con estas decisiones, inclusive devalúan su propio bien. Al tiempo de alterar el equilibrio de algo mayor, ya consolidado, como son estos buenos contextos. Lo esencial de estos barrios. O sea, nadie se beneficia. Una mala opción. Falta de asistencia. Un Estado que no regula. Todo MAL.
Y estas cosas suceden. Como también campea una indiferencia mayúscula. Y esto último es tanto o más preocupante. La omisión nuestra de cada día. Nada dice la gente. Nada dice su Comunidad Organizada. Porqué aquí tenemos desde las autoridades políticas hasta los entendidos en la materia, sector público y privado. Que no asumen su deber. Cuando el silencio no es una opción. Naturalizando una falta de compromiso. Y dale que va. Y así estamos.
Torreón del Monje
Y aquí vienen los daños mayores. Un ejemplo. Nos encontramos ahora en el Paseo del Torreón. Lugar de absoluta identificación con la ciudad. Las mejores partes de su paisaje urbano. Y frente mismo al Torreón, el señorial Edificio Pigeon – su nombre original – todo un hito, desde 1946. Una señal de época, con la expresiva estética del Casino. Y la adecuada escala, un buen gesto al entorno. Un patrimonio a valorar y respetar. Sin alterar equilibrio alguno.
Y veamos, cabe recordar, sobre el Boulevard del Pigeon, la posterior construcción de uno de sus linderos: el Edificio Maral 20. Corria el año 1970, o sea más de 55 años atrás. Y que paso? La Municipalidad le estableció un plano límite al nuevo edificio. Y la referencia era el Pigeon! Cuya altura era la vara a tener en cuenta, no se podía sobrepasar. Y fueron inflexibles. Así fue.
En efecto, la autoridad de aplicación, la Dirección de Obras Privadas, llegó inclusive a obligar a la empresa al desarme parcial de los encofrados que excedieran esa disposición. El coronamiento ausente se explica de este modo. Todo consta y se verifica en los archivos MGP.

El Paseo del Torreón
Y veamos hoy, adonde fuimos a parar!Algo brutal. Sobre el otro lindero del Pigeon, sin que a nadie le tiembleel pulso, se consuma la construcción de una torre de 17 pisos y dependencias! Así nomás. Y el Pigeon ya no cuenta. Descontextualizado, allá abajo, al pie de un gigante. Y nadie piensa ni se acuerda de él. Y aquellas normas que supimos tener ya no existen. Nada existe. Y el indiscutible impacto ambiental excede al Pigeon. Afecta al Paseo en su conjunto. Y preocupa el hecho ? No. Y nos preocupa que no se entienda. Que nadie, que nada se interponga. Que se aprueben estos edificios atroces. Sin vueltas.
O sea, en 55 años, el retroceso en materia de legislación fue alarmante. Y a la vista, sus nefastas consecuencias. Que duda cabe ? Y hablan de progreso ? Cuando los Ecosistemas Urbanos son conculcados, de prisa. Jugando con un notorio Patrimonio Comunitario a cuidar bajo 7 llaves. Por favor! Y que hicieron con mis denuncias ?Sin perjuicio de otras, si las hubieron, no lo se. Ahí están. Sin el debido trascendido. En el cajón del olvido. A nadie importan. Así es.
El cuidado de nuestro mejor acervo, ese espejo del pasado, tampoco importa. Ponen la proa los intereses mercantiles, son los que mandan. Así estamos hoy. Y el resto es puro cuento. Los bienes culturales, se invocan pour la galerie. Y gracias. Adondevamos ? Una pregunta retórica. Y veamos. Hechos acaecidos en Mar del Plata, una ciudad como pocas, con una pluralidad de instituciones: Políticas / Administrativas / Académicas / Colegiales; o sea, todo lo necesario para decir acá estamos, esto está bien, esto está mal; regular lo que se deba regular. SIMPLE.
Palabras de cierre
¨Vecina, vecino, sabrán comprender, lo que tenían pensado ya no puede ser. Ahora el barrio cuenta con una nueva legislación. En materia de obras y mejoras, se ha establecido por ordenanza del HCD, la preservación de las cualidades originales de vuestras viviendas, ya que se consideran integrantes de un contexto de valor patrimonial en su conjunto. Esto, vecinos, lejos de perjudicarlos, los beneficiará. La valorización de los bienes alcanzados, así lo reflejará¨
¨Señores Desarrolladores, llegó la hora, la altura de los Edificios en Torre, ha sido limitada, se vuelven a considerar parámetros que habían caído en desuso; a saber: contextos existentes, sombras proyectadas, impactos ambientales, saturación de servicios, congestión vehicular; entre varios, que la nueva normativa contempla. Vean entonces, en forma conjunta con otros desarrolladores, de analizar localizaciones que les garanticen las procuradas vistas al mar, sinperjuicio alguno sobre los valoresurbano/ambientales, a preservar, reglamentación mediante¨
En los párrafos que preceden, los escenarios imaginados, la situación ficcional creada puede transformarse en realidad. Claro que si !Y de nosotros depende, de nadie más. Contamos con todas las herramientas. De usarlas se trata. Asumirlo y hacerlo bien. Las únicas leyes que no debemos modificar, son las de la naturaleza. Las restantes, en nuestras manos, para su mejor cometido: Desarrollo EN SERIO. Y para concebir estos cambios no hace falta presupuesto. Solo la decisión y voluntad de llevarlos adelante. Gobierno y Comunidad de la mano. Y a trabajar.
Hoy esto no ocurre. La ciudad del dejar hacer que se está configurando habla por si misma. Carente de planificación alguna, llegamos al extremo de dejar en manos del HCD, fijar cuanto de alta o de grande puede ser una TORRE. Vamos hacia una Tierra de Nadie. Barrios y sectores que muestran la cultura de una ciudad, a su suerte. La conciencia del lugar de vida, otro tanto.
Y si mi razonamiento ya no va o está perimido, en tren de conjeturar, bueno, tengamos el valor de sincerarnos. Y que los actores involucrados – instituciones primero – digan y fundamenten su acuerdo con esto o lo otro: Torres Premiun, transformar Barrios. Lo que sea. No el SILENCIO.
Y vuelvo. Sobre la fortuna de enfrentar a los factores de poder, no abrigo una esperanza cierta. No en solitario. Desde ya. De ahí, reitero mi apelación a la comunidad organizada. Por cierto. Ya que tanto el cambio como los límites están en nosotros. Una sola certeza me asiste: ser fiel al compromiso asumido hace tiempo, como ciudadano y profesional, de dar mi TESTIMONIO.
Arq. Horacio Gualberto Richard´s
Febrero de 2026
4





