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Mar del Plata es un caso de profilaxis política en observación

 

No es extraño que de alguna manera Guillermo Montenegro haya conservado la instancia del uso de licencia hasta 2027 como intendente, mientras que ocupa su banca de senador provincial por la Quinta Sección Electoral. Es una estrategia para no desterrar espacio político, puede concluirse.

El PRO y LLA juegan su prolongación territorial, juntos o separados, que es el sinónimo de poder que se mide en bancas y cargos ejecutivos. La lidia no escapa a las internas que forman sus alianzas mal habidas, que no responden a intereses genuinos. No siempre se funden el amarillo y el violeta.

Es un ejemplo de la casta mal entendida, un pregón que Javier Milei facturó y ahora malversa. Los resultados son contradictorios. El acceso de Agustín Neme a la intendencia, no está exento del movimiento de piezas en un tablero dinámico.

Y Montenegro no la está pasando bien.  Ejecutó un proceso de deterioro que de manera procaz ha producido un vaciamiento liso y llano del capital de los marplatenses que se gestionan desde la MGP. Fueron seis años 2019/25, que desabastecieron todas las cajas, apuntadas desde el día cero del 10 de diciembre del primer año. Es un propósito consumado.

Haber sido orador en el Derecha fest «No nos van a parar …» pasó desapercibido por la ola de la cápsula que envolvió a Milei y Karina.

Neme no es un mártir, ha sido funcional a este esquema de continuidad en el poder. La mayoría propia automática permitió excesos que ahora deben pagarse.  Y ha comenzado a sufrir de un proceso externo que se ha introducido en el Partido de General Pueyrredon y en la Quinta Sección Electoral. Montenegro es un cuerpo extraño y no lo disimuló nunca en seis años.

Su núcleo de gobierno no se alteró con su partida. Las terminales de Alejandro Rabinovich impregnadas en Mauro Martinelli, contribuyen en la trama de un armado de poder inteligente para esos fines, lo que de ninguna manera significa la evolución de Mar del Plata.

Es en realidad una regresión, cuyas evidencias integran un panorama que surge de un manejo que ha quedado a expensas de la aprobación del presupuesto 2026. Recientemente elevado, ha merecido la calificación de “equidad” por parte de Emiliano Recalt, presidente del HCD en esta suma de poder que ejecuta LLA en todos los frentes.

Y es necesario recalar en otras líneas de mensajes muy basadas por cierto: “Otra fuente muy informada de Casa Rosada aseguró que Montenegro «no sería del gusto de Karina. No sé por qué, pero me parece que no lo quiere», señala en Clarín Eduardo Paladini en su calificada columna política.

Según información a la que ha tenido acceso mdphoy.com, el estado real de la administración Montenegro en seis años ha escalado a la Casa Rosada y ha dejado al margen de la carrera ascendente al intendente que fue reelegido en 2023.

Y no es harina de otro costal que a Agustín Neme, lo hayan comenzado a rasurar desde las usinas que alimenta la mano derecha de Montenegro, como se lo define a otro senador provincial, Alejandro Rabinovich cuya prolongación en el gabinete de la comuna es Mauro Martinelli, de oscuro segundo plano, que interpreta y toma las decisiones.

La movida del ministro kicillofista Gabriel Katopovic y su reunión con Neme, dejó la trazabilidad política alterada, aún siendo cautos en la calificación, fue un «bombazo», para lo que se estila en «La Ciudad del Ni»

Estaríamos ante un caso típico de profilaxis política, cuya mensura por ahora no puede determinarse, pero que exhibe un grado de descomposición prematura. Demasiados episodios elocuentes en sólo 50 días.

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