Política

Macri mueve a la dama en el conurbano

Algunos intendentes lo tomaron como un reto. Fue, en realidad, un reproche a lo María Eugenia Vidal : sin estridencias, pero con una firmeza que a veces intimida. Era la mañana del 15 de diciembre, un día después de los primeros incidentes y el debate frustrado por la reforma previsional que el Congreso aprobó tres días después. Escoltada por Hernán Lacunza, su ministro de Economía, Vidal aprovechó las instalaciones del Parque de la Cervecería que había conseguido Martiniano Molina, intendente de Quilmes, para dejarles a 69 jefes comunales de Cambiemos una advertencia: no puede ser que municipios con déficits monstruosos le pidan a la provincia fondos para inaugurar un polideportivo. «Lo pagan los contribuyentes», insistió.

A todo esto aludió esa mañana la gobernadora cuando exhortó a todos a que, si le pedían fondos para obras que no estaban previstas por el gobierno provincial y que se harían con endeudamiento, al menos tuvieran la deferencia de haber aprobado en sus respectivos concejos deliberantes la ley de responsabilidad fiscal. Esa ley, a la que hasta ahora prometieron adscribir más de 90 de los 135 municipios, obliga a no subir el gasto corriente más arriba de la inflación, a no incorporar personal que supere el crecimiento vegetativo de la población comunal y a no sumar empleados públicos durante los últimos seis meses del mandato.

No es casual que esas fuerzas que no gobiernan territorios se hayan opuesto a esta estrategia, ni que sus adherentes hayan sido quienes sí los tienen, los gobernadores del PJ. Será inevitable que, con la ley aprobada, esa pelea por recursos se traslade a la provincia, cuando arranque la paritaria docente y vuelva a emerger Roberto Baradel. ¿Qué argumento tendría para negar subas la gobernadora que se ha llevado la mayor parte de fondos que, si no hubieran existido el acuerdo fiscal y la reforma, habrían ido a aumentos jubilatorios? Es probable que ese sea el argumento de Baradel. El del Gobierno puede suponerse fiscal, pero estará condicionado por sucesos que exceden la paritaria: de manera directa o indirecta, las detenciones del Juan Manuel «Pata» Medina y Marcelo Balcedo, dos sindicalistas bonaerenses, muestran decisión de Vidal por investigar conductas gremiales. El otro ícono de estos presos, Omar «Caballo» Suárez, líder del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), tampoco escapa al área de influencia bonaerense: cayó luego de la intervención de la ahora senadora Gladys González.

Es una puja clásica, conurbano vs. interior. Zarazaga afirma que 55% de la coparticipación de la provincia va al conurbano, pero en esa área vive nada menos que el 74% de los bonaerenses y la pobreza llega al 82%. A esa dialéctica elemental habría que agregarle una más compleja: el reparto de fondos destinados a la salud, que suponen hoy el 37% de la coparticipación. Tal como está, el esquema beneficia a los que tienen hospitales municipales de alta complejidad en detrimento de aquellos que solo acreditan centros de atención primaria propios. Esa asignación, que se hace por fuera de los hospitales nacionales o provinciales y según la cantidad de camas de cada centro, genera sospechas entre funcionarios nacionales. «Yo sé que muchos intendentes inflan la cantidad de camas», dijo a LA NACION uno de ellos. En el libro La provincia de Buenos Aires y sus municipios: los laberintos de una distribución anacrónica de los recursos, los investigadores de la Universidad de General Sarmiento Alejandro López Accotto, Carlos R. Martínez, Irene Grinberg y Martín Mangas insisten con incógnitas parecidas a las de Zarazaga. Consignan, por ejemplo, un relevamiento de coparticipación en el lapso 2003-2010 que, a precios de 2003, ubica primeras a las comunas que tienen hospitales municipales, como Malvinas Argentinas (1°, con $239 per cápita), San Isidro (2°, con $165) y Vicente López (3°, con $155), y mucho más rezagadas a las que no los tienen, como Lomas de Zamora (19°, con $94) o Tigre (22°, con $190).

Son solo algunas de las susceptibilidades del territorio que Macri eligió para trascender su mandato. Será su gran batalla. El conurbano, eterno bastión del PJ y alegoría del fracaso argentino, no es un mal terreno para dirimir contiendas y, mejor aún, separar logros de meras declamaciones.

LA NACION

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