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Los polideportivos están en riesgo y preparan un plan para rescatarlos

2267079w620La pelota, gastada y sin gajos, rebota en el alambrado deformado por los pelotazos. Atrás corre una veintena de adolescentes desbordados por el picado; les importa una sola cosa: hacer el último gol. No reparan en la alfombra gastada y levantada en el medio de la cancha, que podría provocarles un tropezón o un fuerte golpe. Tampoco en la falta de protección en las jirafas de los aros de básquetbol y en el paredón que separa a la pileta. Pero el peligro está ahí, latente.

El partido se juega en una de las canchas del Polideportivo Pereyra, en Barracas, pero podría ocurrir en cualquiera de los 15 espacios públicos deportivos administrados por el gobierno de la ciudad que se encuentran en una situación alarmante. Fallas estructurales y signos de abandono son las imágenes más frecuentes en todos estos espacios donde concurren unas 30.000 personas al mes.

La falta de mantenimiento es una de las características generales de los polideportivos porteños, aunque en el otro extremo se encuentran aquellos que sí invitan a practicar deportes, como el de Colegiales o el de Mataderos. La Ciudad tomó nota y se fijó como objetivo a mediano plazo la puesta en valor de esos espacios: hace pocos días se publicó en el Boletín Oficial un llamado a licitación para realizar mejoras por un monto total de $230 millones. La inversión inicial será de $70 millones y en los próximos dos años se desembolsará el resto.

El estado de los polideportivos porteños alertó, además, a un grupo de legisladores que elevaron un pedido de informes al Poder Ejecutivo para conocer su situación real. También a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, que realizó un relevamiento para realizar un diagnóstico puntual de las falencias de cada lugar.

“Acá falta mantenimiento, que se arregle lo que se rompa. También un poco de inversión porque la estructura está bien, pero hay que reparar muchas cosas”, dice a LA NACION Hugo Canónico, profesor de Educación Física de la Escuela Técnica N°14 Libertad mientras controla el partido de fútbol en el polideportivo Pereyra. De lunes a viernes, unos 600 alumnos de diferentes escuelas hacen deportes allí; durante la tarde le toca el turno a los chicos del barrio.

Los baños están inundados -es un día sin lluvia-, sucios y con las paredes rotas. Hay duchas, pero no corre agua caliente. Los alambrados perimetrales tienen agujeros o están vencidos, con pedazos de alambres que apuntan hacia la cancha. Una jirafa rota improvisa uno de los postes de la red de vóley. El lugar parece tierra de zombies.

Algo similar ocurre en Parque Chacabuco, donde a la falta de mantenimiento se suma el vandalismo para terminar en vidrios rotos, cables colgando entre la estructura de la autopista 25 de Mayo y las columnas de ingreso al polideportivo y hasta un Peugeot 504 abandonado dentro del predio. “Se ve muy deteriorado y sucio, no es muy atractivo para los turistas ni para los propios vecinos”, cuenta Roberto Gramajo, entrenador de perros, mientras sostiene a Otto y Luna, dos ovejeros. “Los estoy adiestrando. Con ellos siempre vengo acá, pero hasta las 18 porque más tarde la iluminación no alcanza”, agrega.

Distinta es la percepción en el polideportivo Dorrego, en Mataderos, desde donde se ve el Elefante Blanco ubicado cerca de la villa Ciudad Oculta. El polideportivo está prolijo, con el pasto cortado, las paredes bien pintadas y las canchas en condiciones. “Todo lo hacemos a pulmón. Hay que administrar bien los recursos porque se terminan y no hay más hasta el próximo año”, dice Diego Laface, uno de los cuidadores del lugar. “Viene gente de Ciudadela, Fuerte Apache, Villa Madero y otros lugares de la provincia, porque allá no tienen un espacio verde como éste”, suma su compañera Norma Chávez.

Mejoras previstas

El 9 de agosto pasado el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, presentó los nuevos objetivos de su administración, entre ellos, la puesta en valor de los polideportivos y los parques públicos. Además, la comisión de Deportes de la Legislatura porteña aprobó por unanimidad el pedido de informes para saber el estado de estos espacios. “Recorrimos todos los polideportivos y comprobamos que había graves problemas de mantenimiento. Por eso pedimos el informe al Ejecutivo: para saber qué obras se están haciendo o cuáles están previstas”, explica Diego García de García Vilas, legislador de Confianza Pública, el bloque que realizó el pedido.

¿Cuál es el plan del gobierno? Según informó la vicejefatura porteña, de quien depende la Secretaría de Deportes, la ciudad se dividirá en cuatro zonas: las obras prevén tareas de mantenimiento y preventivas, acondicionamientos de vestuarios, instalación de termotanques, reparación de las instalaciones de gas y cambios de grifería y cañerías.

Además, se pondrán carpetas nuevas y arcos o aros antivandálicos en las canchas sintéticas que contarán con iluminación LED; algunos de esos trabajos ya comenzaron, como en la cancha de fútbol de Colegiales donde están renovando la alfombra. En los natatorios se sellarán las grietas y se colocarán rejas perimetrales de seguridad. “La bomba de agua de la pileta no anda; ojalá que la solucionen antes de que se inicie la temporada de verano”, dice Norma, mientras cae la noche en Mataderos.

Mauricio Giambartolomei

La Nación

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