Política

La trigésima baja de la gestión Arroyo; renunció la directora general de Educación

Ya es un clásico, todos se preguntan quién será el siguiente… Pasó un año de Carlos Arroyo como máxima autoridad en la ciudad y 30 personas de su confianza, elegidos por él, decidieron por diferentes razones, dar un paso al costado. En esta oportunidad fue La directora general de Educación municipal, Teresa Capurro, la misma presentó la renuncia en diciembre pasado y recién trascendió este viernes.

¿Cuáles fueron las razones de su partida? Por el momento es un secreto a voces, aunque algunas fuentes consultadas por mdphoy.com aseguran que los continuos roces con la titular de educación municipal Ana María Crovetto, fueron el detonante para la partida de una persona allegada a la actual pareja del jefe comunal y subsecretaria del área, Susana Rivero.

Capurro, solo duró nueve meses en el cargo, y además debió ser reubicada en la Secretaría, ya que el intendente insistió para que ocupe el cargo de directora general, cuando ese puesto ya estaba asignado.

Cabe traer a colación que Capurro es cónyuge de Miguel Ángel Guzmán, el ex titular del EMVISUR, a quien Arroyo se vio obligado a remover del cargo al tomar estado público el intento de ocultar el vuelco en San Luis que protagonizó junto a su hija, a bordo de una camioneta de esa dependencia, simulando que se había roto el motor en Córdoba. De esta forma Guzmán se constituiría en la segunda baja de la gestión, ya que la primera fue el portazo del ex secretario de Seguridad Julio Razona. A su vez, fue el primer funcionario del riñón de Agrupación Atlántica en dimitir envuelto en un escándalo por haber utilizado un vehículo oficial en usufructo personal.

Es de destacar, que el funcionamiento de la Secretaría de Educación con Crovetto como titular, fue duramente cuestionada desde varios sectores. Inclusive se la interpeló en el Concejo Deliberante con reclamos subidos de tono, manifestaciones en su contra y las explicaciones obligadas que el propio Arroyo debió realizar para escudar y retener a la funcionaria, que a pesar del descontento general conserva estoicamente su puesto.

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