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La tendencia a déficits acumulados estrangula el estado económico financiero de la MGP

 

 

Nueva Rendición de gastos negativa. Tampoco cedió en relación a 2024 y no se descarta que se aproximen meses más difíciles en el transcurso de 2026 sino se aplican correcciones al nivel del gasto político.El gobierno municipal presentó al Concejo Deliberante las rendiciones de cuentas del ejercicio 2025, y los números son preocupantes.

El déficit presupuestario total alcanzó la escalofriante cifra de $7.437 millones, un incremento del 155% respecto al año anterior, cuando el déficit había sido de $2.916 millones. Si se excluye a los entes descentralizados y se analiza solo la administración central, el agujero financiero asciende a $10.286 millones, una señal clara de la gravedad de la situación.

Caída en los ingresos y un gasto descontrolado

El informe de la Contaduría revela una serie de caídas en los ingresos tributarios y no tributarios que, junto con una ejecución desmedida del gasto, contribuyeron al desajuste fiscal. Los ingresos tributarios de la municipalidad se desplomaron en sectores clave: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos sufrió una baja del 16,75%, el Impuesto a los Automotores cayó un 41,45%, y el Canon Extraordinario a Bingos se desplomó un 90,83%. Además, las tasas municipales tampoco escaparon a la debacle: la Tasa por Alumbrado, Limpieza y Conservación de la Vía Pública cayó 5,34%, y la Tasa por Control y Patentamiento Vehicular perdió un 32,36%. La disminución de los ingresos ascendió a $10.329 millones, un golpe duro para las arcas municipales.

El principal factor detrás de este agujero financiero fue la drástica caída en las transferencias corrientes y de capital tanto de la administración nacional como provincial. Las transferencias corrientes de la Nación cayeron un 94,44%, mientras que las de capital se desplomaron un 100%, con la Provincia de Buenos Aires registrando también una baja significativa. Esto implicó una merma de $14.363 millones en recursos que no llegaron a la municipalidad, dejando al gobierno local sin los fondos necesarios para cubrir sus compromisos.

El informe no escatima en señalar que, en medio de esta crisis, se registró una mayor ejecución del gasto, financiado por excedentes de recursos. Aunque en principio podría verse como un intento de ajustar los recursos, la realidad es que el aumento del gasto sin respaldo de ingresos sostenibles solo profundiza el déficit. Además, la Contaduría General apuntó a varias irregularidades, destacando el incumplimiento de las normas que exigen un crédito presupuestario suficiente para realizar erogaciones. Según el artículo 31 de la Ley Orgánica de las Municipalidades (LOM), los responsables de la ejecución presupuestaria deben justificar estos desvíos ante el Poder Ejecutivo Provincial, lo que deja en evidencia la falta de control interno.

Inversiones que no resuelven la Crisis

El municipio también destacó un rendimiento de $1.362 millones por inversiones temporarias, una cifra que parece positiva, pero que no resuelve los problemas de fondo. Estos fondos provienen de excedentes transitorios, lo que sugiere que la administración sigue manejándose con parches en lugar de adoptar medidas estructurales que aborden la raíz de la crisis.

Las rendiciones de cuentas del ejercicio 2025 serán analizadas por la Comisión de Hacienda del Concejo Deliberante antes de pasar a una sesión ordinaria, donde los concejales emitirán su pronunciamiento político. Sin embargo, el verdadero examen de los números lo realizará el Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires, que tendrá la responsabilidad de determinar las responsabilidades de los funcionarios y evaluar la legalidad de las decisiones tomadas durante el ejercicio.

Este déficit colosal pone en evidencia una gestión económica que, en lugar de encontrar soluciones, parece profundizar la crisis. Con un presupuesto que sigue desbordando las expectativas y una caída en los ingresos que no da señales de recuperarse, el futuro de la administración municipal parece cada vez más incierto. La pregunta ahora es: ¿quién pagará el precio de este desajuste económico?

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