
La empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) cerró de manera definitiva su planta ubicada en la localidad bonaerense de Lincoln, como consecuencia de la quiebra judicial decretada en noviembre de 2025.
El cierre deja sin empleo a alrededor de 180 trabajadores solamente contando los que están en la planta de la provincia de Buenos Aires, y se enmarca en el cese total de actividades de la firma a nivel nacional.
Cierre de la planta bonaerense
La planta de Lincoln formaba parte del esquema productivo histórico de ARSA y estaba dedicada a la elaboración de yogures, flanes y postres refrigerados.
La decisión judicial ordenó la liquidación total de la empresa, el cierre de sus instalaciones y la inhibición general de bienes, lo que puso fin a la operatoria industrial en la ciudad.
En esta planta trabajaban cerca de 180 personas, muchas de ellas con extensa trayectoria en el sector lácteo. De acuerdo con fuentes gremiales, varios empleados contaban con más de dos décadas de antigüedad, y algunos superaban los 30 años de servicio vinculados a la actividad.
La quiebra y el proceso judicial
La quiebra de ARSA fue dispuesta luego del fracaso del concurso preventivo de acreedores que la empresa había iniciado en abril de 2024. Tras no alcanzar acuerdos que garantizaran la continuidad operativa, la Justicia Comercial resolvió avanzar con la liquidación definitiva.
Además de la planta de Lincoln, la empresa también cerró su fábrica ubicada en Monte Cristo, Córdoba, donde se desempeñaban otros 200 trabajadores. De este modo, el cierre total de ARSA afectó a cerca de 400 empleados en todo el país.
Las causas del colapso empresarial
Al momento de presentar el concurso preventivo, la compañía había señalado una serie de factores que comprometieron su viabilidad. Entre ellos mencionó la caída del consumo interno, el aumento de los costos de producción, el encarecimiento de la leche cruda, la inflación y los desequilibrios financieros acumulados en la cadena de pagos.
ARSA producía una parte significativa de su línea bajo licencia de SanCor, lo que la convertía en un actor relevante dentro del segmento de postres refrigerados a nivel nacional.
Impacto laboral y testimonios
El cierre de la planta de Lincoln generó un fuerte impacto en la economía local. Un trabajador afectado, de apellido Martínez, explicó: “Nos avisaron que la empresa cerraba y que no había continuidad posible”.
Otro empleado señaló: “Muchos estamos a pocos años de jubilarnos y hoy nos quedamos sin trabajo”.
Desde el ámbito oficial, el Ministerio de Trabajo tomó intervención para relevar la situación laboral y el estado de las indemnizaciones, aunque hasta el momento no se informó sobre posibles alternativas de continuidad productiva ni sobre la llegada de nuevos inversores.
Un nuevo cierre industrial en la Provincia
La clausura definitiva de la planta de ARSA en Lincoln se suma a una serie de cierres y retracciones en la industria láctea, un sector históricamente fuerte en la provincia de Buenos Aires.
El final de la actividad deja sin funcionamiento a una fábrica emblemática de la ciudad y afecta de manera directa a cientos de familias vinculadas al empleo industrial y a la cadena de proveedores.





