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La Natividad de Barto y Jeta Castagnola acabó con la hegemonía de La Dolfina de Adolfo Cambiaso y es campeón del Argentino Abierto de Polo de Palermo

 

La Natividad, la gran revelación de la temporada, se consagró campeón del Argentino Abierto de Polo de Palermo tras vencer por 15 a 13 a La Dolfina, que iba en busca de su noveno campeonato consecutivo en el torneo más importante del polo a nivel mundial. El equipo liderado por los jóvenes talentos Bartolomé y Camilo Castagnola, junto a Polito Pieres y el sudafricano Ignatius du Plessis, batió nada menos que al conjunto de su tío, Adolfo Cambiaso, el mejor del mundo. ¿Y empieza a nacer una nueva era?

Ahí están los cuatro.

Primero aparecen los hermanos, que son los herederos además. Son los Castagnola: Bartolomé y Camilo. Nadie los conoce por sus nombres de pila, en realidad. Allí son Barto Jeta, a secas. Y son la más grande de las alegrías y el más genuino de los orgullos con apenas 20 y 18 años, respectivamente.

Cada uno lo vive a su modo. El más grande es más extrovertido; el menor, más tranquilo. Fuera de la cancha constituyen la imagen diametralmente opuesta a lo que son adentro.

Llega también Pablo Pieres al palenque que es plena euforia verde. Antes se toma uno, dos, tres segundos, se acuesta sobre su yegua y cierra los ojos. Y repasa en una asombrosa velocidad esas cinco finales que había perdido (una con Alegría y cuatro con Ellerstina) justamente ante el adversario que hoy es el derrotado. Por último es el turno de Ignatius du Plessis, el primer sudafricano en ganar el torneo de polo más importante del mundo. El mismo back que hace no mucho tiempo tenía decidido dejar todo pero lo convencieron para seguir, apostó y triunfó.

La Natividad acaba de ganar el Argentino Abierto y Palermo es una fiesta con la mitad de Cañuelas hecha abrazos, lágrimas y risas contagiosas. La Natividad dejó atrás al mejor equipo de los últimos tiempos y La Dolfina -el otro vecino ilustre del polo cañuelense- observa con reconocimiento a su verdugo tras la derrota por 15 a 13 que le impidió ganar su noveno título al hilo (y el 15° en la historia) en la gema más preciada de la Triple Corona.

Hay reconocimiento del tío Adolfo Cambiaso a sus sobrinos Bartolomé y Camilo Castagnola, a quienes vio nacer por cuestiones familiares -son hijos de su hermana Camila- y vio crecer polísticamente por razones deportivas -Cambiaso y Bartolomé Castagnola, el padre de los chicos, fueron siete veces campeones en Palermo-. Hay un aplauso unánime además de la gente que colmó la cancha 1 y que es testigo del primer impacto potente de la nueva generación.

Del otro lado La Dolfina se movió a otro ritmo y cuando Cambiaso y Stirling manejaron la bocha -el crack de 46 años arrancó como back pero buscó ocupar todos los sectores de la cancha con su inteligencia mientras el uruguayo terminó siendo el más regular de su formación- cortaron ese juego del rival el partido se hizo más equilibrado.

De todos modos llegaron al final del cuarto chukker con un 9-5 favorable a La Natividad que, en esa primera mitad de la final, tuvo una mayor firmeza en los throw inno lo dejó pensar a Cambiaso, le cerró todos los caminos al perdedor y, por si todo eso fuera poco, contó con la efectividad perfecta de Camilo Castagnola, que convirtió los tres penales y el córner que ejecutó.

Ya desde el quinto período todo se hizo más equilibrado. Y luego de tres chukkers que terminaron empatados llegaron al último con La Natividad todavía arriba por cuatro goles. En ese momento tres gritos consecutivos de Cambiaso -dos penales y una corrida- pusieron a La Dolfina a uno. Pieres marcó tras la salida y Elizalde otra vez dejó la mínima diferen cia en la chapa a menos de dos minutos y medio de la campana final.

Había tiempo de sobra. Y más si del otro lado estaba La Dolfina. Y Cambiaso. Pero La Natividad tuvo coraje y convencimiento. Sabía que ese era el día. Y no dejó pasar la oportunidad. Otra vez Pieres se escapó rumbo a los mimbres del tablero, pero en el momento justo falló el taqueo. Y ¿quién venía detrás? Camilo Castagnola arriba de su mejor yegua: Mega Provoleta. El delantero no falló y desató la locura.

La Natividad es el campeón de Palermo. Había ganado en Hurlingham. Pero ahora llegó a lo máximo. Para que el sueño de los Castagnola se transforme en la más bonita y dulce de las realidades.

Mariano Ryan

Fuente: Clarín

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