Frente a la mala gestión y el desgaste de la dirigencia tradicional, los colectivos sociales ganan terreno en la agenda diaria de Mar del Plata y exigen la llegada de caras nuevas para oxigenar la política local.
Por Gustavo Schweitzer (*)
La realidad política de Mar del Plata está sufriendo una transformación silenciosa pero profunda. En los últimos años, la agenda cotidiana de la ciudad dejó de estar dictada exclusivamente por los despachos oficiales. Hoy, el protagonismo pertenece a la sociedad civil. Colectivos de ONGs, agrupaciones vecinales, espacios culturales y comunitarios han asumido un rol fundamental, ocupando los vacíos que la política tradicional ha dejado descubiertos.
Este avance de la ciudadanía organizada no es casualidad; es la respuesta directa a una profunda crisis de representación política. Los marplatenses asisten con desencanto a recurrentes episodios de mala gestión y sospechas de negocios incompatibles con la función pública. Desde el deficiente mantenimiento de la infraestructura urbana y los recurrentes problemas en el sistema de salud local, hasta licitaciones polémicas que parecen beneficiar a los amigos del poder de turno antes que a los contribuyentes, la desconexión entre los dirigentes y las necesidades reales de la calle es cada vez más evidente. La percepción generalizada es que los partidos tradicionales operan como franquicias cerradas, más preocupadas por financiar sus campañas y repartir cargos que por diseñar un proyecto de ciudad a largo plazo.
Ante este panorama de desgaste, el reclamo social converge en una misma dirección: la urgente necesidad de caras nuevas en la política local. El electorado marplatense ya no se conforma con los mismos nombres que rotan de banca en banca cada cuatro años. Se demandan liderazgos alternativos, profesionales comprometidos, jóvenes profesionales y referentes comunitarios que no carguen con las mañas de la vieja política.
La sociedad civil ya demostró que tiene la capacidad de diagnosticar y proponer soluciones para General Pueyrredon. El desafío inmediato será ver si estas nuevas figuras logran dar el salto hacia los espacios de decisión para oxigenar un sistema que, hoy por hoy, corre el riesgo de quedarse sin respuestas para sus propios vecinos.
(*) Periodista (TEA), Politologo (USAL), especialista en urbanismo, patrimonio y medio ambiente con seguimiento de las ciudades de Buenos Aires, Mar del Plata y Rosario. Creador de contenidos en el canal de Youtube Urbanos en la Red.






