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La Campagnola suspende 60 empleados y Toledo profundiza su conflicto; Crisis social sin antecedentes en Mar del Plata

La caida de ventas y falta de consumo precipita el cese de actividades en emblemáticas empresas de Mar del Plata. Hay crisis de seguridad debido al contexto económico desfavorable que contribuye a un malestar que no sólo perjudica a los afectados sino que amplía la foto que ya es una película en la ciudad. Hace sólo horas empresarios de las Cámaras de Turismo insertas en el EMTUR y C, hicieron una seria denuncia sobre el desvío de fondos afectados destinados a la promoción de la ciudad. También podría ser un síntoma de la real envergadura de este fenómeno ya que deslizaron que esos fondos se aplicaron al pago de salarios municipales que forman parte de la planta de la MGP.

Los eslabones de la cadena de supermercados Toledo también forma parte de este proceso de achicamiento comercial que toma dimensiones, que curiosamente no es abordado por las representaciones políticas en el HCD, parece que los excede el tema o está pactado entre los integrantes no hacerse cargo de los costos políticos. Ya deberían apelar a declaraciones de emergencia económica. Los anuncios por orden del intendente Guillermo Montenegro es ocuparse del tema seguridad, no quiere hacerse blanco como un integrante de La Libertad Avanza, claramente. 

La Campagnola frena su producción en dos de sus plantas de Mar del Plata y suspenderá a al menos 60 trabajadores, a raíz de una acumulación de stock en el depósito debido a las bajas ventas y a la severa falta de magrú, la materia prima básica para la producción de las latas de caballa.

La firma controlada por el Grupo Arcor interrumpirá la operatividad de sus establecimientos Edison y Ayolas, a partir de la próxima semana y afectará sobre todo a los operarios registrados bajo convenio colectivo que emplea la firma en el puerto de la ciudad costera.

Hasta esta novedad, el personal desarrollaba su tarea con cierta normalidad a partir de los lomos de atún congelados que llegaban importados desde Ecuador. Además, la línea de producción se sostuvo activa mientras la flota fresquera de altura comenzaba a delinear la zafra de caballa.

Ese cambio se dio por una nueva estrategia desarrollada por la firma, la cual consistía en reemplazar al atún por la otra especie mencionada para darle continuidad operativa a la fábrica durante los meses siguientes.

No obstante, la temporada de caballa tuvo pésimos resultados, dado que no hubo regularidad en el acceso a la materia prima, mientras que en los depósitos las latas de atún se multiplicaron ininterrumpidamente,

El sector está complicado, ya que los desembarques de la especie pelágica padecieron una caída de casi un 90% en relación con los registros alcanzados el año pasado.

¿Cómo afecta a los empleados?

Los trabajadores de las plantas de Edison y Ayolas estarán afectados por el esquema legal aplicable para este tipo de interrupciones industriales.

«Es una suspensión por el artículo 223 bis de la Ley de Contrato Laboral», explicó Daniel Maggio, delegado de la planta industrial. En ese caso, el mecanismo que se aplica es que las asignaciones en dinero entregadas a los trabajadores durante las suspensiones mantienen un carácter no remunerativo porque el personal afectado no presta servicios por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador, o bien por causas de fuerza mayor debidamente comprobadas.

«El porcentaje del salario que recibiremos durante la suspensión lo estamos negociando con la empresa», aclaró Maggio.

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