
El modelo de gestión municipal es deficitario. Se están cumpliendo 10 años sin futbol de verano una de los grandes atractivos de la temporada alta. Se cumplieron programaciones de hasta 16 encuentros en el primer trimestre de cada año. El mismo que acaba de recibir la peor noticia posible, cayó el 50 % el turismo en temporada alta en 2026. El vacío que dejó la realización los clásicos torneos no sólo que no fue llenado con otros atractivos, sino que la propia MGP debió clausurar el Estadio Mundialista por considerarlo inseguro debido al riesgo de la tribuna techada.
Las chances de lograr futbol de verano no están descartadas para la próxima temporada, pero la burocracia política está empeñada en repetir la estadística que ubicó a Mar del Plata, en una de las caídas más importantes de desocupación que se tenga memoria, en enero, febrero y marzo.
Todo lo que sobrevino fue un papelón desde el punto de vista institucional. Hubo una manifiesta falta de aptitud política para reemplazar las piezas de toda una organización. La misma que llevó 30 años adelante la oferta más tentadora de todos los espectáculos que se desarrollaban en el Estadio José María Minella.
Luego de la denuncia penal presentada por el fiscal Juan Manuel Pettigiani, se movieron los expedientes judiciales. Pero a los fiscales no le fue trasladada la documentación para proceder a los requerimientos de la declaraciones testimoniales de los concejales Gustavo Pulti, Horacio Taccone, Valeria Crespo y Diego García, quienes durante el tratamiento legislativo se habían manifestado en contra de la adjudicación a Minella Stadium S.A., la sociedad integrada por la firma brasileña Revee y la empresa argentina Pro Enter.
Según la denuncia pública del doctor Juan Manuel Pettigiani pudieron haberse cometido delitos vinculados con la administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Varias decenas de miles de personas del interior del país, del AMBA y CABA se movilizaban en esos meses para asistir a la encuentros que convocaban la mayor cantidad de espectadores amantes del futbol, presentaciones de selecciones nacionales e internacionales.
Sólo hay que pensar que no ha sido posible superar el deterioro que produjo la tribuna techada sino que en la actualidad, se degradan el resto de las instalaciones. Se necesita una decisión política para revertir el actual proceso, lo cual no constituiría un dilema para quienes (hasta ahora así lo han decidido) a través de una mayoría política propia. Pero volvemos al punto 1: deficit de gestión notable, aunque en este aspecto superan todo lo conocido.




