
Cerca y pocos días
En la provincia de Buenos Aires, uno de los principales polos turísticos del país, el comportamiento fue representativo de esta dinámica general: actividad estable pero sin picos, con predominio de viajes cercanos y estadías breves.
En la Costa Atlántica, destinos como Mar del Plata, Villa Gesell, Pinamar y Necochea mostraron un movimiento moderado, condicionado tanto por el clima inestable como por la cercanía con el próximo fin de semana largo de Semana Santa. En el caso de Mar del Plata, la ocupación hotelera rondó el 42%, con demanda distribuida a lo largo de los días.
En el interior bonaerense también se registró una buena circulación, aunque sin niveles altos de ocupación. Lugares como Tigre, San Antonio de Areco, Tandil y Chascomús captaron visitantes con propuestas vinculadas al turismo rural, el Delta y los entornos naturales. A eso se sumó una agenda amplia de fiestas populares y eventos locales, que ayudaron a sostener el movimiento.
La ciudad de La Plata, en tanto, se destacó por su intensa agenda cultural en el marco del Mes de la Memoria, con actividades que convocaron tanto a residentes como a turistas.
Un turismo más austero y fragmentado
El informe también remarca la consolidación de un perfil de viaje más austero, donde prevalecen las experiencias gratuitas —especialmente las actividades culturales y conmemorativas— por sobre el consumo intensivo.
A esto se sumó una fuerte fragmentación en los viajes, con turistas que combinaron distintas opciones según sus posibilidades: desde escapadas de dos noches hasta salidas de un solo día. El hecho de que el lunes fuera jornada no laborable, y no feriado, también influyó en esa dispersión.
Pese a este escenario moderado, CAME destacó la presencia de turistas internacionales en centros urbanos, lo que aportó algo de dinamismo, en un contexto en el que el turismo interno continúa ajustándose a las condiciones económicas actuales.





