La oscura y sinuosa trayectoria de Guillermo Montenegro ha llegado a la pantalla grande de la política desde General Pueyrredon. Hay cuitas por todos lados y complicaciones para nada menudas con historia previa y su involucramiento con uniforme violeta.
La cuestión ha sido detectada y no son buenas noticias para quien “dejó” la intendencia de Mar del Plata. Es toda una vidriera, adquiere amplia visibilidad nacional la ciudad más importante del interior del país.
Pero no sale bien en las fotos quien se había encaramado a la conquista del Ministerio de Justicia. Pero lo bajaron de un hondazo. Las expectativas abrió una nueva brega por sus objetivos.
No le han ido bien sus menués para impulsar a Ariel Lijo, por lo cual fue advertido por el propio Mauricio Macri. Pero vicios viejos lo tienen a maltraer en esta nueva agenda está con obstáculos en el camino.
Serán difíciles de despejar, por ejemplo en el caso de las fotomultas que impulsó en la ciudad balnearia. Fue muy obvio y se ha dañado seriamente – según los especialistas – el patrimonio municipal.
Esto sería un escándalo de proporciones si los medios marplatenses se ocuparan con intensidad en la búsqueda de quienes hicieron los enlaces en el contrato vinculado a una universidad nacional (que no es la UNMDP) y que ya no está en el cargo. Para colmo no dejó de señalar en su momento que las fotomultas no tenían un afán recaudatorio.
Ese funcionario fue permutado por Montenegro, el tema que aparece sucio desde La Plata, se inclinó a dar complejidad con una designación y contamina a todo el territorio bonaerense, según las investigaciones judiciales y sus derivaciones.
¿ Cómo se operan las fotomultas y quienes son los socios del Estado, la MGP en este caso?




