Juan Pablo Basavilbaso, CEO de Cabo Vírgenes.
Agustín de la Fuente, presidente de CAPIP; Juan Pablo Basavilbaso, CEO de una empresa fundamentalmente fresquera como Cabo Vírgenes y Gustavo Casanova, gerente de la histórica empresa langostinera congeladora (hoy más diversificada) Arbumasa, coinciden en el diagnóstico de la industria pesquera.
“Si mirás los costos de hace un año, respecto de los costos que tenés hoy, estás tranquilamente un 15% arriba en dólares, cómo mínimo”. El combustible en dólares aumentó un 60% en 40 días. Además, la inflación en Argentina, que claramente se redujo, sigue existiendo y con un dólar a la baja, con lo cual tenés inflación en dólares en todos los conceptos. Hoy la ecuación de costos no está solucionada ni mucho menos, sigue siendo un escenario complejo”, describe Gustavo Casanova.
Consultado Pablo Basavilbaso sobre el mismo tema, lo describió de otra forma, pero los problemas identificados y la conclusión fueron los mismos: “Hoy tenemos un montón de problemas graves, uno de los más graves es el retraso cambiario, porque estamos prácticamente 100 pesos más baratos del tipo de cambio que teníamos cuando operamos en la temporada de langostinos de Nación el año pasado, lo cual nos afecta directamente. Además, con una inflación del 3% mensual, realmente nos encarece muchísimo en dólares”.
También agrega la suba en el combustible que, informa, “representa prácticamente un 80% de incremento en dólares, desde la temporada de langostino del año pasado a la de este año. O sea que ahí juega el mix, incremento de precio de combustible y disminución del tipo de cambio. Un 80% es un sobrecosto altísimo”.
Agustín de la Fuente, por su parte, pone el foco en las retenciones, pero también en la necesidad de avanzar en “una reforma tributaria más integral” incluyendo la presión a las provincias y los municipios.
“Cualquier costo que no tiene que ver con la realidad de lo que puede soportar el negocio, o por lo menos que se pueda pagar, se tiene que discutir”, sostiene De la Fuente, pero el camino para lograrlo es complejo dado que, del lado de las autoridades, asegura, encuentran “mucha amabilidad, pero no respuestas, ni siquiera un no que nos permitiría saber cómo debemos pararnos y la forma en la que de tramitar la situación”.
En ese sentido, Basavilbaso señaló que “se tendrán que poner en la agenda que estamos con problemas serios y que se va a complicar la operatividad de muchos armadores y que a algunos estratos de flota los van a dejar paralizados. Van a tener que oír estos reclamos”.
Conquistar mercados
Así como la única forma para lograr una baja de aranceles fue a través de los Estados, la llegada a nuevos mercados en gran parte depende también de las gestiones que puedan hacer los funcionarios de la cartera y de Cancillería, fundamentalmente. Esa fue la forma en la que Argentina pudo ingresar al mercado chino, contó Basavilbaso.
Gustavo Casanova lamenta que no hayan podido mantenerlo en el tiempo pero está convencido de que pueden volver, que es un mercado con potencial para trabajar, que no serán grandes volúmenes seguramente en un principio pero que se puede ir creciendo paulatinamente. También ve potencial en Francia, Grecia y en los países árabes. Pero para lograrlo, está convencido de que es necesario trabajar en “promoción y comunicación en conjunto con el Estado” y fundamentalmente, que los empresarios puedan estar abocados a esa misión y no a solucionar conflictos que impiden concentrarse en el desarrollo de la actividad.
“En los últimos años, estamos siempre apagando incendios. Para poder invertir y abrir mercados, renovar flota o lo que sea, tengo que tener recursos económicos y tiempo. Ahora, si mi tiempo está abocado al 99,9% a apagar incendios y ver cómo hago para llegar a fin de mes… y bueno, no tengo ni los tiempos, ni los recursos monetarios, ni físicos, ni la cabeza para poder trabajar en eso. Y es un poco lo que tenemos que tratar de cambiar entre todos”, Casanova.
El empresario señala que el año pasado, cuando la rentabilidad de las empresas se derrumbó por costos y un precio muy bajo del langostino, fue el punto de inflexión que permitió al sector replantearse el rumbo del negocio: “Llegamos a un momento en el cual, o hacemos cambios profundos en el negocio del langostino o dejamos de existir. No podíamos seguir como veníamos hasta el año pasado”.
La situación que se dio este año con algunos barcos saliendo a pescar antes de que las cámaras acordaran con los gremios, fue una situación inusual, generalmente tras el primer barco que salía al agua, el trabajo en conjunto se terminaba. Eso no ocurrió este año y Casanova lo lee como “un cambio positivo, de cierta maduración” y aunque reconoce que todavía hay mucho trabajo por hacer, considera que se está en el camino correcto.
Acuerdo del Mercosur y la Unión Europea
La puesta en marcha de las reducciones arancelarias por el acuerdo del Mercosur y la Unión Europea llega en un momento clave, pero no se puede identificar con la gestión de este gobierno únicamente porque es un paso dado tras 25 años de trabajo de las distintas gestiones que gobernaron la Argentina. De todas formas, es una gran noticia para el sector.
En cuanto al impacto que tendrá, será inmediato y directo para algunas especies, pero en general, si bien mejora la situación, no modifica la estructura de costos que complica la rentabilidad de las empresas.
La puesta en marcha desde el 1 de mayo de la quita de aranceles en el mercado europeo implica un beneficio muy importante e inmediato para el calamar, aunque sus principales mercados no son los europeos. Algo similar ocurre con la merluza congelada que tiene a Rusia como su principal destino; y en el caso del filet puede impactar más dado que España ha equiparado a Brasil en importación, pero la situación es tan compleja para los fresqueros que podrá ser apenas un pequeño alivio. En el caso del langostino deberán esperar cuatro años, por ahora serán rebajas paulatinas para dejar de pagar entre un 12% y un 18% de aranceles.
El diagnóstico es compartido y la hoja de ruta también: reducir retenciones, estabilizar el tipo de cambio y abrir mercados con apoyo estatal. Pero mientras esas condiciones no se den, la energía del sector seguirá consumiéndose en sobrevivir al mes, no en planificar el próximo año.





