
Uno de los referentes del Conjunto Artístico Alborada, que integran el elenco del sainete musical «El Conventillo de la Paloma», uno de los éxitos de esta temporada y que, formarán parte de la cartelera de CABA a partir de abril, cuenta cuál fue el origen de este ensamble que convierte en un festejo en donde participa el público, en cada función de la Sala Payró.
El Conjunto Artístico Alborada relató que su participación en el sainete surgió a partir del vínculo previo con María Carreras, quien ya los conocía por una experiencia compartida en 2002, cuando fueron invitados a integrar la puesta de “La dama del alba” en el Teatro Carreras. Según explicaron, tras una conversación inicial con ella se concretó una reunión en el Centro Gallego junto a Victoria Carreras y Daniel Faienzo, donde se les propuso incorporar música gallega en vivo a la obra. En ese encuentro interpretaron parte de su repertorio para presentarse formalmente como grupo integrado por “gaitas, redoblante, bombo y pandereta”.
El conjunto recordó que, al escucharlos, Victoria Carreras les consultó si era posible que tocaran la Rianxeira para que ella pudiera cantarla en escena. “Hicimos la prueba y el ensamble entre la voz y la música funcionó perfectamente”, señalaron, destacando que ese momento fue decisivo para confirmar su incorporación a la propuesta teatral.
Sobre la experiencia escénica, explicaron que el teatro no les resulta un ámbito ajeno, ya que durante el año realizan presentaciones en espectáculos de música y danza, aunque no en obras teatrales. Esta fue su segunda experiencia de ese tipo. Describieron que la primera reacción del público es de asombro cuando ingresan a la sala y se escucha el sonido de las gaitas: “Al subir al escenario comienzan a aplaudir de forma efusiva, y aún más cuando Victoria inicia la Rianxeira acompañada por nuestra música”.
También destacaron el cierre de cada función como uno de los momentos más emotivos. Contaron que, luego del saludo final sobre el escenario, se dirigen al foyer junto al elenco y al público interpretando una muñeira. “Ese es el momento en el que recibimos agradecimientos, saludos, nos tomamos fotografías e intercambiamos palabras”, afirmaron, y definieron ese tramo como el que “cierra una noche de teatro verdaderamente maravillosa”.
En cuanto a la preparación musical, indicaron que no fue necesario un trabajo especial sobre el repertorio, más allá de un ensayo general con todo el elenco para ajustar la ubicación en escena y coordinar la coreografía del saludo final, que requería la presencia de todos los artistas.
El conjunto sostuvo que cada función se vive de manera distinta y que la experiencia se compone de múltiples sensaciones. “Ver un teatro a sala llena es profundamente emotivo”, expresaron, aunque aclararon que todas las presentaciones las atraviesan con “alegría y la convicción de haber entregado lo mejor de nosotros”.
Por último, agradecieron especialmente al elenco por el recibimiento y a María y Victoria Carreras por la confianza depositada en su trabajo. Subrayaron que la participación en la obra tiene un valor emocional particular porque su música representa “nuestra conexión con nuestras raíces y con nuestra amada Galicia”, una pasión que, según remarcaron, los impulsa en cada presentación.





