
El temor de los mercados
El aumento de los precios responde principalmente al temor de los mercados a una interrupción del suministro energético global, especialmente por la situación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio de hidrocarburos y por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo.
Ajuste
En el plano local, especialistas del sector energético estiman que por cada dólar que sube el barril de crudo el precio final de los combustibles puede ajustarse entre 1% y 1,3%, aunque el traslado a los surtidores no suele ser automático.
Con el Brent por encima de los 92 dólares —más de 20 dólares por encima del valor que actualmente reflejan los surtidores argentinos—, el impacto potencial podría acercarse al 15% si el petróleo se mantiene en esos niveles durante varios meses. En términos concretos, esto podría traducirse en subas de entre 200 y 300 pesos por litro en naftas y gasoil.
El precio final
De todos modos, el traslado al precio final depende de varios factores. En Argentina, el valor de los combustibles incluye el costo del petróleo, el margen de refinación, los impuestos y el componente de biocombustibles que deben mezclar las petroleras. En promedio, la materia prima representa cerca del 40% del precio final.
En ese esquema también tiene un rol clave YPF, que concentra alrededor del 55% del mercado minorista y suele marcar el ritmo de los ajustes que luego replican el resto de las compañías.





