
Organizaciones civiles y sectores profesionales advierten sobre los planes de los nuevos propietarios del único edificio de la Bauhaus en América Latina
Mar del Plata alberga una joya arquitectónica que pocos conocen en su verdadera dimensión. El Parador Ariston, diseñado en 1947 por Marcel Breuer, uno de los grandes maestros de la Bauhaus, es la única obra proyectada por un arquitecto de ese movimiento en toda América Latina. Sus planos forman parte de las colecciones permanentes de museos de arquitectura en Londres y Nueva York. En la ciudad que lo tiene, el edificio se deteriora sin que nadie parezca actuar.
La situación se complejizó recientemente cuando trascendió que el inmueble, declarado Monumento Histórico Nacional en 2019, fue adquirido por un grupo empresario local. Lejos de generar alivio, la noticia encendió las alarmas de organizaciones patrimoniales y profesionales del sector: según información que circula en redes y ámbitos especializados, los nuevos propietarios habrían contratado al estudio Mariani-Pérez Maraviglia- Cañadas para gestionar el proyecto sobre el predio.
Un historial que preocupa
El estudio MPMC acumula una serie de intervenciones que, según sus críticos, conforman un patrón sistemático. Entre los casos señalados figuran una torre de 35 pisos construida junto al chalet La Robla, torres de 32 pisos sobre el Chateau Frontenac, construcciones de gran escala avanzando sobre el Chalet Ave María y la demolición directa del hotel Hurlingham, sin posibilidad de restauración. También se mencionan los proyectos Bendú Arena y DAD, cuestionados por su ocupación del espacio público costero.
Desde organizaciones como Surfrider Foundation , que firmó una carta abierta sobre el tema, la lectura es contundente: «No son casos aislados, son la firma de un mismo método, aplicado con total impunidad».
Las críticas apuntan además a una contradicción que consideran llamativa: algunos de los profesionales involucrados participan en conferencias donde elogian la arquitectura patrimonial de la ciudad, mientras que en la práctica aprueban o impulsan proyectos que la afectan directamente.
Preguntas sin respuesta
La carta abierta difundida por Surfrider Foundation plantea interrogantes sobre quiénes firmarán los informes técnicos y ambientales que el proyecto requiera, y si existen vínculos entre quienes los elaboren y las autoridades que deban aprobarlos. Son preguntas que, en otros expedientes de la ciudad, tuvieron respuestas incómodas.
Frente al escenario de riesgo, los firmantes señalan un antecedente local positivo: la Casa sobre el Arroyo, restaurada a su estado original tras décadas de abandono. El Ariston, sostienen, merece el mismo destino. Su potencial como polo de turismo cultural de escala internacional es real y sigue desaprovechado.
Las exigencias dirigidas al municipio son cuatro: transparencia sobre los planes para el edificio y el predio, intervención activa antes de que se apruebe cualquier modificación, preservación del entorno costero y participación ciudadana genuina en las decisiones. Por el momento, ni los nuevos propietarios ni el municipio se han pronunciado públicamente sobre el futuro del Parador Ariston.
El mar nos enseña que lo que no se cuida, se pierde. Lo mismo vale para la arquitectura, para la identidad y para el futuro de una ciudad. Estamos a tiempo de hacer las cosas bien con el Ariston. La pregunta es si tenemos la voluntad de hacerlo.





