
Tal como lo adelantó en exclusiva mdphoy.com desde hace varios años el pacto de Guillermo Montenegro con el sindicato que maneja Eva Moyano goza de muy buena salud. El presupuesto eroga cifras siderales por un servicio de precariedad absoluta que acumula basurales en cada rincón de la ciudad. Las redeterminaciones de precios son absorbidas por el aumento a la sobretasa de la carga de combustibles y ahora con el servicio de alumbrado público incorporado a la boleta de EDEA.
Tanto la recolección de residuos, como el tratamiento de los mismos en el predio de disposición final que eroga a través del GIRSU, es un nuevo abuso de la mayoría propia automática que integra al PRO, LLA, la UCR y la CC (sin estructura política en el distrito de General Pueyrredon) pero con representación adúltera en el HCD, sigue ese rumbo sin que ni siquiera se liciten los servicios, sino que estén en una prórroga perpetua.
El STM también ha cedido a esta práctica que se instalado institucionalmente y ha postergado sus políticas a través de sucesivos acuerdos sectoriales que han eludido la cuestión y la discusión de fondo.
A tal punto, que a cargo de la OMIC se encuentra al frente el hijo de Eva Moyano, Sebastián Núñez, por una de las primeras decisiones que tomó Montenegro ni bien se hizo cargo en 2019 enviado por María Eugenia Vidal. Esta construcción política con toda la casta adentro y con los contribuyentes marplatenses que se sigue sosteniendo pese a la presencia ahora de los mileistas que se han destacado únicamente por el acceso de Alejandro Carrancio a US$ 175.000 del Banco de la Nación a través de un privilegio que investiga la justicia.
Todo dentro de una larga lista de actos de corrupción que tienen tratamiento legislativo en el Congreso de la Nación. El radicalismo que tutela políticamente el senador de Patricia Bullrich, Maximiliano Abad, hace su aporte a través de los votos de todos sus concejales en modo marplatense. Tienen la casa en orden en el peor momento de la historia de Mar del Plata desde la recuperación de la democracia.
Mientras tanto recrudece la polémica por el manejo de la recolección de residuos en la provincia. Tras el reciente conflicto en Villa Gesell que amenazó con trasladarse a otros distritos, ahora en la Federación de Municipales, Fesimubo, salieron a pedir la municipalización del servicio, algo que generó una fuerte reacción de Pablo Moyano.
En la mayoría de los municipios el servicio se terceriza a una empresa que tiene a sus trabajadores bajo el convenio de Camioneros, un esquema de larga data que consolidó la influencia del gremio de los Moyano en los territorios.
No obstante, en medio de la crisis que se profundiza con el derrumbe de la recaudación y de la coparticipación, en algunos municipios se tientan con dar de baja esos contratos y hacerse cargo del servicio para achicar costos.
En esa línea fue el titular de Fesimubo, Hernán Doval: «Hay que remunicipalizar la recolección de residuos sólidos, porque el servicio de las empresas privadas se lleva gran parte de los presupuestos», dijo durante una reciente reunión de la Federación de Municipales en Balcarce.
«Los Municipios pueden brindar el servicio pagando un tercio de lo que pagan hoy con la plata de los vecinos», agregó.
El planteo de Doval representa un desafío directo a un tradicional bastión de poder de Camioneros que, en defensa de ese esquema, viene de plantarle una protesta en la puerta del municipio a un intendente del riñón de Axel Kicillof (el geselino Gustavo Barrera) e, incluso, llevó el reclamo al despacho del gobernador.
«Doval actúa como jefe de prensa de sus patrones, de los intendentes, pidiendo la municipalización total de la recolección de residuos y barrido manual de calle», acusó Pablo Moyano, al advertir que el titular de los Municipales «pide la precarización de los trabajadores de recolección de residuos».
Moyano focalizó en la diferencia entre lo que percibe actualmente un trabajador de recolección bajo convenio de Camioneros y lo que podría percibir, de pasar al régimen municipal: «Este personaje quiere achicarles el salario a casi el 50%, como cobran los municipales, no lo vamos a permitir», dijo el camionero.
«¿Qué diferencia hay entre Caputo, Sturzenegger, Adorni, Jorge Macri y este señor Doval?», agregó Moyano, que acusó a Doval se querer aplcar la reforma laboral «contra los trabajadores de la recolección».
Fuentes cercanas a Pablo Moyano señalaron a LPO que el planteo de Doval «puso como loco» al dirigente camionero y acusaron al municipal de lanzar esos dichos «para estar en escena» en un contexto donde -admitieron- «hay problemas en muchos municipios, situaciones económicas graves».
«Muchos esperaban que Barrera gane la batalla», agregó un dirigente de Camioneros consultado, que sostuvo que, de haberse municipalizado el servicio en Gesell, se habría disparado un efecto dominó en otras comunas. «Venimos de un conflicto muy grande en Villa Gesell que lo defendimos con huevos», dijo Moyano.
En Camioneros señalaron que el conflicto de Villa Gesell «se solucionó» con la reincorporación de los 45 trabajadores afectados. También se disiparon las tensiones en La Plata, donde se abrió una mesa de diálogo.
Este cortocircuito entre Camioneros y Municipales se contrapone a la estrecha relación que, años atrás, existía entre Hugo Moyano y el otrora mandamás de Fesimuno, Rubén «Cholo» García, que el año pasado le cedió la posta a Doval. «Nunca hubo reuniones con Pablo, no hay feeling», sintetizó una voz de Camioneros sobre la relación con el actual titular de los Municipales.





