
El ex titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) y ex secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren, cuestionó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y aseguró que el principal problema del modelo actual es su impacto sobre el empleo y el poder de compra de la población.
Al aire de Palabras más, palabras menos, que se emite por La Cielo, el dirigente industrial sostuvo que la caída de la actividad productiva pone en evidencia un límite estructural del esquema económico basado en la apertura de importaciones. Con envidiable sentido común hizo una síntesis devastadora: “Un consumidor para consumir con un precio más barato primero tiene que tener un sueldo”, afirmó.
Y agregó: “Si todos los sectores donde está la mano de obra intensiva, donde se pagan los sueldos, los estás destruyendo, en el mediano y largo plazo no vas a tener ni para comprar lo importado ni lo nacional”.
“Argentina es uno de los países con mayor caída industrial”
Durante la entrevista, De Mendiguren advirtió sobre el deterioro de la actividad manufacturera y sostuvo que el país atraviesa un retroceso significativo.
“Hoy somos el segundo país de caída en el mundo de la industria”, afirmó. En ese sentido, comparó la situación actual con el final de la gestión anterior. “En el segundo semestre de 2023 teníamos la peor sequía de la historia argentina, que nos había sacado 23.000 millones de dólares, y aun así la industria estaba un 14% por arriba de hoy”, señaló.
El dirigente recordó que en ese período la industria funcionaba con niveles de actividad mayores. “Tenías 58% o 60% de capacidad instalada, récord de producción automotriz y récord de exportación automotriz”, enumeró. También mencionó el desempeño de sectores vinculados a la construcción: “Era récord de despacho de cemento, de hierro, de construcción”.
Para De Mendiguren, la diferencia principal radica en la orientación política hacia el sector productivo. “No había duda de la decisión política de sostener al sector productivo a todo costo”, afirmó.
Apertura de importaciones y cierre de fábricas
El ex funcionario también cuestionó el argumento oficial que plantea que la apertura comercial permite bajar los precios para los consumidores.
“Esto de abrir las importaciones para que la gente compre más barato tiene un límite muy claro”, señaló. Y volvió sobre su idea central: “El consumidor primero tiene que tener sueldo”.
En ese marco, advirtió que varias empresas comenzaron a modificar su esquema productivo y pasar de fabricar en el país a importar.
Como ejemplo mencionó el caso de la empresa de electrodomésticos Whirlpool. “Yo inauguré la planta de Whirlpool en Pilar, la más moderna del mundo en lavarropas frontales. Producían uno cada 40 o 50 segundos”, recordó. Sin embargo, aseguró que el proyecto se desarmó con el cambio de contexto económico.
“Al año cerró la planta. Hoy en ese galpón importa y distribuye desde ahí”, afirmó. Y planteó una pregunta sobre el futuro del esquema productivo: “¿Cuál es el futuro? ¿No hacemos lavarropas, no hacemos neumáticos, no hacemos nada?”.
Según De Mendiguren, ese proceso puede terminar transformando al aparato productivo en un sistema orientado a la importación. “Levantás la producción local y al otro día están importando”, sostuvo.
“Hay dos modelos”
A lo largo de la entrevista, el ex titular de la UIA planteó que el debate económico actual enfrenta dos estrategias de desarrollo diferentes.
“Hay dos modelos claramente”, afirmó. Por un lado, describió el esquema actual basado en la apertura económica y la reducción del rol del Estado en la producción. Por otro, propuso una alternativa centrada en el crecimiento productivo.
“La responsabilidad está en la oposición en demostrar que hay otro camino, con equilibrio fiscal y orden en las cuentas, pero que apunte al crecimiento económico y no a la caída del nivel de actividad”, señaló.
En esa línea, recordó la experiencia posterior a la crisis de 2001. “En 2002 se hizo un plan productivo competitivo con superávit gemelos, baja inflación y tipo de cambio competitivo. Fue el período de crecimiento más largo, entre 2002 y 2011”, afirmó.
Para De Mendiguren, el desafío actual pasa por definir el rumbo del desarrollo económico. “El debate es si Argentina quiere ser propietaria o inquilina de sus recursos”, concluyó.





