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El cuarto discurso de Axel Kicillof: reelección, proscripción y tensión con la oposición

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María Belén Robledo

Axel Kicillof brindó el discurso que él mismo calificó como “el último de la primera etapa” de su gestión ante la Asamblea Legislativa, en donde no faltaron los cruces con la oposición que, a los gritos, intentó desestabilizar las palabras del mandatario.

Bancado por intendentes del conurbano y el interior, además de los gremios con los que consiguió la foto política de la primera mañana, el gobernador comenzó a hablar poco antes de las 9.20, cuando empezó con un largo recorrido por los últimos tres años de gestión.

Una de las mayores polémicas se dio con la oposición. Desde la bancada de Juntos aseguraron que no hubo lugar para los dirigentes de PRO y UCR en los palcos, que se quedaron a escucharlo, pero desde la oficina de Maximiliano Abad.

Al salir, el precandidato a gobernador por el PRO, Diego Santilli, se fue rápidamente sin emitir comentario sobre la situación, que fue desmentida por la organización del acto. En la oposición planeaban tenerlo frente a frente, pero los planes amarillos quedaron inconclusos.

El momento de los gritos más álgidos fue cuando el gobernador se refirió al funcionamiento del IOMA y cómo los intendentes de Juntos optaron por quitarles la obligatoriedad de afiliación a los trabajadores municipales. El mismo efecto causaron los datos que el gobernador lanzó sobre la inseguridad y, en especial, sobre los índices de reincidencia. El senador del PRO y hombre cercano a Cristian Ritondo, Walter Lanaro, no perdió el tiempo de pedirle que “deje de vender fruta”.

El mandatario provincial comenzó el discurso con un planteo de agradecimiento concreto al presidente Alberto Fernández, a quien nombró de manera directa, como así también a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, a quien dedicó un extenso pasaje de su alocución para hablar, primero del atentado que sufrió el pasado 1 de septiembre y luego, para denunciar su proscripción.

Al momento de referirse al atentado a la vida de Cristina Kirchner, Axel Kicillof señaló que por la gravedad del evento, debía ser condenado por todo el arco político y la sociedad más allá de los cariños políticos. Desde la oposición, que no había aplaudido ni siquiera su ingreso, solo un senador radical emitió un asentimiento y aplauso, el exintendente de General Alvear, Alejandro Cellillo.

Los legisladores radicales, pese a las caras de desaprobación a todo lo expuesto en las casi tres horas que duró el discurso, también aplaudieron en otra oportunidad: cuando el gobernador habló de avanzar en la autonomía municipal.

“Es un balance positivo, el gobernador está encima de la gestión y marcó una perspectiva en el contexto tan complejo de cara a lo que viene. El presidente eligió describir la situación de Cristina de otra manera, pero perdemos tiempo si no decimos las cosas por su nombre”, dijo el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque.

A su turno, la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, destacó del discurso lo que el gobernador dijo en relación al Canal Magdalena, la soberanía energética y las acciones en materia de infraestructura. “No dejó dudas de que va a ir por la reelección”, marcó al dirigente. “Veo una enorme gestión de Kicillof en cada uno de los distritos que recorro”, sentenció.

Hubo algunas ausencias notorias. Por parte de la oposición, además de los legisladores provinciales que debían estar allí por su rol, solo un intendente estuvo en la Legislatura: el jefe comunal de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, pero no dio el presente, por ejemplo, el local Julio Garro.

Desde el despacho. Diego Santilli, Facundo Manes y Diego Valenzuela se acercaron a la Legislatura, pero no pudieron acceder a un palco, como pretendían. Siguieron el discurso por televisión, en el despacho de Maxi Abad.

Desde el despacho. Diego Santilli, Facundo Manes y Diego Valenzuela se acercaron a la Legislatura, pero no pudieron acceder a un palco, como pretendían. Siguieron el discurso por televisión, en el despacho de Maxi Abad.

Tampoco estuvo el procurador General bonaerense, Julio Conte Grand, quien en los últimos tres años fue blanco de las críticas del gobernador y del Frente de Todos en general, quienes hasta intentaron avanzar con un proyecto para iniciar su juicio político.

Faltaron también el arzobispo Manuel Fernández, quien avisó que no podría asistir; y las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, quienes sí habían estado representadas por Estela de Carlotto el miércoles 1, el día de la sesión fallida.

Más allá de las propuestas y la hoja de ruta que planteó para este año, Kicillof hizo un contundente pedido a propios y a ajenos: no paralizar la Legislatura por el año electoral.

Ese será el desafío mayor para el Frente de Todos, salir del letargo y activar pronto las comisiones para avanzar con los proyectos de ley que el Poder Ejecutivo enviará por mesa de entradas.

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