
El fuerte ajuste fiscal aplicado en el país y el recorte en los ingresos de la mayoría de la población afectaron la generación de riqueza, que se apoya en gran medida en el consumo interno, principal fuente de recaudación impositiva y de empleos.
La motosierra llegó de este modo al límite de la amputación, por lo que la cuenta de dólares, tanto por el comercio como por las inversiones, será determinante para el futuro del modelo económico en desarrollo, de acuerdo con los análisis reunidos por la agencia Noticias Argentinas.
En materia de inserción en el mundo de las transacciones, Argentina parecería tener un amplio camino a transitar, desde que arranca con una incidencia de apenas el 0,3% en un comercio internacional que, pese a los conflictos arancelarios, creció 7% el año pasado y alcanzará el récord histórico de 35 billones de dólares, por datos de la UNCTAD (oficina de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo).
Las exportaciones de bienes argentinas habrán llegado en 2025 a unos 86.500 millones de dólares. Si a eso se le suman las previsibles ventas de servicios del 2025 (unos 17.500 millones de dólares), el total sería de unos 104.000 millones.
Estrategias de crecimiento
La clave para imaginar estrategias de inserción reside en que, como el comercio creció, pero (como expresa la UNCTAD) no lo hizo en un escenario de horizontalidad institucionalizada, sino en un marco de discrecionalidad geopolítizada, el impulso se logra a través del llamado “friendshoring” (comercio que se incrementa entre países aliados), que exige fijar una adecuada geopolítica para el comercio.
El análisis corresponde al especialista en comercio exterior y relaciones internacionales, Marcelo Elizondo, presidente de la International Chamber of Commerce (ICC) en Argentina y director general de la consultora “DNI”.
La cantidad de “Regional trade agreements” (acuerdos de integración económica regionales -antes conocidos como acuerdos de libre comercio, incluyendo
grandes acuerdos plurilaterales-) continúa en alza en el mundo.
Según la Organización Mundial de Comercio, ya hay un récord de 380 acuerdos de este tipo vigentes en el planeta.
Lo destacable es que, en el 2000, eran 83, y en el 2015 fueron 273.
El friendshoring se manifiesta a través de pactos comerciales, si bien últimamente han surgido otro tipo de acuerdos (algunos menos abarcativos incluso): es que el comercio crece en el mundo pero ya no a través de una globalización horizontal.
Argentina es uno de los países con menor cantidad de pactos comerciales en la región.
Y mientras la mayoría de los países vecinos celebró acuerdos amplios, el nuestro (a través del Mercosur) concretó algunos pocos, la mayoría de alcance parcial.
Así, Chile es el país con más tratados en la región y uno de los líderes a nivel mundial, con 33 acuerdos comerciales que le dan acceso preferencial a la gran mayoría del PIB global.
Por su parte, México cuenta con 14 tratados de libre comercio que abarcan más de 50 países.
Perú ha consolidado su red con 22 tratados vigentes a finales de 2025, incluyendo acuerdos recientes como el TLC con Singapur (vía Alianza del Pacífico) y protocolos actualizados con Guatemala.
Y Colombia mantiene 18 acuerdos comerciales vigentes, incluyendo tratados con EEUU, la Unión Europea y Corea del Sur.
Mientras, Ecuador tiene 12.
Argentina, rezagada
No obstante, los países del Mercosur están por detrás, y Argentina no supera los 10 (la mayoría de alcance parcial) consumados a través del Mercosur.
Están pendientes los pactos de Argentina con Estados Unidos (que no sería un tratado de libre comercio sino mas enfocad en algunas disciplinas) y el tratado de asociación entre Mercosur y la Union Europea.
Pero también hay numerosos posibles acuerdos en la mesa de negociación del Mercosur que no han avanzado en su tratamiento.
El mundo está implementando el “friendshoring” como sustituto de la aspiración de una globalización universal. Se plasma a través de acuerdos más o menos profundos entre países cercanos geopolíticamente.
Es cierto que no todos son acuerdos plenos de asociación comercial porque algunos son pactos parciales.
Pero es necesario avanzar en estos instrumentos para abrir mercados.
Crecimiento de exportaciones e importaciones
Una lectura que puede hacerse sobre la continuidad en el alza del comercio internacional total es que permitiría a Argentina aspirar a mejorar su comercio exterior creciendo en sus compras y ventas externas y, a la vez, mejorando su participación en el comercio internacional global.
O sea: crecer porque el comercio en el mundo crece, pero a la vez aprovechar la tendencia y hacer las reformas internas que permitan crecer aún más para recuperar posiciones porcentuales mayores en el total global (lo que simplemente nos llevaría a una posición relativa acorde a nuestra economía).
Así, esto último lleva a una visión especifica: Argentina debe efectivamente tener una participación en el comercio internacional planetario que sea proporcional a la dimensión de su economía (algo que alguna vez tuvo).__IP__
Si recuperara su participación de (al menos) 0,5% del total mundial (alcanzada, por caso, en el 2000 o en 2005 o -antes- de 1970) estaría exportando hoy 175.000 millones de dólares entre bienes y servicios: alrededor de un 70% mas que lo que lo hace.




