
Los reclamos salariales de los trabajadores municipales comenzaron a multiplicarse en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y ya encienden alarmas entre intendentes por la dificultad para sostener aumentos, reabrir paritarias y afrontar el pago del aguinaldo en las próximas semanas.
La situación tuvo este miércoles un nuevo episodio en Bolívar, donde empleados municipales realizaron un cese de tareas y se movilizaron hasta el municipio y el Concejo Deliberante mientras se desarrollaba una sesión ordinaria.
La protesta fue impulsada por la Asociación de Trabajadores Municipales de Bolívar (ATRAMUBO), que reclama “salarios dignos” y la apertura de negociaciones paritarias mensuales. En las últimas semanas ya habían realizado concentraciones frente al hospital local “Miguel Capredoni”.
El conflicto se da en una ciudad gobernada por el peronista Eduardo “Bali” Bucca, que retomó el control político del municipio tras la salida de Marcos Pisano hacia la Legislatura bonaerense.
Un problema que empieza a generalizarse
La tensión salarial no es exclusiva de Bolívar. La semana pasada, durante un plenario de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FESIMUBO), el secretario general del gremio, Hernán Doval, ratificó el estado de alerta y movilización de la organización y cuestionó a los intendentes —especialmente a los del peronismo— por los bajos salarios municipales.
En distintos municipios ya comenzaron a aparecer dificultades para otorgar aumentos salariales y, en algunos casos, incluso para cumplir en tiempo y forma con los pagos. La incertidumbre sobre el aguinaldo empieza a instalarse como una de las principales preocupaciones tanto en los sindicatos como en los gobiernos locales.
Durante la sesión del Concejo Deliberante de Bolívar, la concejal radical Emilia Palomino reveló que la movilización fue más importante de lo que pudo verse en la transmisión oficial.
Además, planteó que “hay que generar espacios de escucha” para atender el conflicto.
La discusión por los recursos
Desde el oficialismo local buscaron contextualizar el conflicto dentro de una crisis económica más amplia. El concejal José María Maluendez afirmó que el reclamo “es válido”, aunque advirtió sobre las limitaciones financieras del municipio.
“Entendemos al grupo que ha concurrido al Concejo. Muchos de los que estuvieron acá son compañeros míos de salud desde hace décadas. Pero la generación de recursos no es algo milagroso”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que existe “una caída del consumo a nivel nacional, una pérdida del poder adquisitivo del salario del 30%” y cuestionó la política de restricción de fondos hacia provincias y municipios por parte del Gobierno nacional.
“Hay municipios que ya han pagado salarios en dos veces y creemos que es una situación que no se va a resolver en el corto plazo”, advirtió.
La postura fue rechazada desde La Libertad Avanza. El concejal César Pacho responsabilizó a la administración local por el deterioro de las cuentas públicas y cuestionó el crecimiento de la planta municipal.
Desde el bloque oficialista, el concejal Hernán Mansilla defendió la posición del Ejecutivo local y vinculó la crisis a la caída general de la actividad económica.
Paritarias bajo presión
La situación empieza a preocupar especialmente de cara a junio y julio, cuando los municipios deberán afrontar el pago del medio aguinaldo en un contexto de caída de transferencias, baja recaudación y mayores demandas salariales..
El conflicto de Bolívar aparece así como síntoma de una tensión que amenaza con expandirse en toda la provincia: intendentes con márgenes fiscales cada vez más estrechos y trabajadores municipales que advierten que los salarios ya no alcanzan para cubrir gastos básicos.





