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Crecen las quejas de los dueños a los que no se les permite ingresar a sus casas de veraneo en la costa

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En la Costa aclaran que la única posibilidad de que un ciudadano que no tenga domicilio allí pueda trasladarse es por caso de necesidad urgencia o fuerza mayor, incluso si es propietario Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro V. Rizzi

PINAMAR.- “Ves, ese no es de acá, entró ahora”, afirma sin temor a la duda un vecino que tiene ubicación privilegiada sobre Avenida Libertador, a mitad de camino entre el centro y el vistoso sector norte. Señala el brillo de esa camioneta negra, sin indicios de salitre y hasta de arena como elementos que delatan la presencia de ajenos al distrito.

Y es cierto que son algunos más los que ahora andan por aquí a partir de la agilización de autorizaciones para propietarios no residentes que, en muchos casos desde fines de marzo, intentan recalar en sus viviendas de veraneo pero -en este y otros distritos de la zona- encuentran accesos bloqueados y personal policial y municipal que con extremo celo controla documentación de cada automovilista que no tiene domicilio en la jurisdicción.

“La única posibilidad de que un ciudadano pueda trasladarse es por caso de necesidad urgencia o fuerza mayor, aquí u otro destino del país”, resalta Lucas Ventoso, secretario de Seguridad de Pinamar. Afirma a LA NACION que desde que el Gobierno nacional dispuso por decreto el aislamiento social, preventivo y obligatorio las condiciones son las mismas.

La situación es similar en casi todas las jurisdicciones, donde además del permiso de circulación se empezó a requerir un trámite previo para fundamentar motivos por los cuales se pretende ingresar a un distrito donde no se reside. En el caso de Mar del Plata, por ejemplo, también se exige un testeo para descartar que el visitante esté contagiado de Covid-19. O cuarentena de 14 días.

 

Pinamar habilitó el Centro de Consultas y Asistencia (CCA). “Cualquier circunstancia que amerite por urgencia deriva en una autorización”, dijo Ventoso. Entre los motivos más requeridos aparecen anegamientos en las propiedades, denuncias por robos e incluso temor por usurpaciones. Solo una de cada cinco casas del distrito tiene residentes todo el año.

Tentación para los delincuentes

El escenario de viviendas con ausencia de ocupantes asegurada por meses resultó una tentación para los delincuentes, tanto para llevarse valores como para instalarse. Semanas atrás trascendió un operativo con autorización judicial que en Pinamar permitió el desalojo de intrusos en un inmueble. Uno de los usurpadores tenía pedido de captura: estaba condenado por el homicidio de Adolfo Herro, un contador baleado hace poco más de 15 años en su casa de Cariló.

El mecanismo que se aplica es claro, según explican en Pinamar. Quien ingresa con autorización será monitoreado durante su estada, sea por horas o días. Debe aislarse en su domicilio, cumplir con la tarea que fundamentó la autorización y retirarse del distrito apenas la concluyó. Y aclaró que el ingreso con grupos familiares también se evalúa en estos permisos: “No es lo mismo una familia con bebés, a los que no pueden dejar, que querer venir con hijos adultos”, aclaró.

En Villa Gesell los controles son más estrictos. Lo dejan a la vista en el único acceso al distrito, donde la presencia policial abruma. Hay patrulleros, un camión de infantería y decenas de policías. Allí se dispone el control de vehículos, uno por uno, para revisar que quien ingresa tenga domicilio o permiso.

Más de un millar de propietarios no residentes están unidos en al menos dos grupos de Facebook desde los que unifican el reclamo para que se les permita ingresar a Villa Gesell, Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul.

“Queremos ser escuchados, tenemos propuestas para hallar una solución consensuada, tenemos obligaciones y las cumplimos, pero también tenemos derechos que solicitamos sean respetados”, escribió Mario Luis Cantisani, creador de uno de los grupos, al secretario de Turismo de Villa Gesell, Emiliano Felice.

Luego acercaron al municipio una propuesta de ingreso a Villa Gesell con las siguientes medidas de cuidado: creación de un registro municipal donde se inscriba cada uno de los que debe ir a su vivienda de veraneo para acondicionarla o inspeccionar su estado. Proponen que la comuna fije un cupo diario de propietarios ingresantes, con los debidos controles. “Si se considera necesario, realizar test rápidos”, destacan. Y cada uno deberá firmar un compromiso de aceptar las condiciones que fije el distrito.

Hasta el momento la respuesta del municipio fue tan sencilla como contundente: “Paciencia”. Es que aumentó el número de casos de Covid-19 en toda la costa y hay mucho cuidado en aceptar a quienes proceden de principales focos de contagio, como Capital Federal y Gran Buenos Aires.

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