
A nivel país, de acuerdo al último informe del ministerio de Salud de nación, en 2025 se notificaron 77 casos confirmados de hantavirus, de los cuales 23 fallecieron, lo que representa una letalidad del 29,8%. Al mismo tiempo, teniendo en cuenta la temporada actual, los casos notificados ascienden a 43.
Hantavirus
La enfermedad por hantavirus es una zoonosis emergente producida por virus ARN pertenecientes a la familia Bunyaviridae. La transmisión al ser humano ocurre principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales del virus. Estos animales presentan una infección crónica asintomática con viremia persistente, eliminando el virus a través de la orina, saliva y excrementos.
Actualmente, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV)1 reconoce dos especies de ortohantavirus asociados al SCPH que circulan en Argentina: Orthohantavirus andesense y Orthohantavirus mamorense.
La especie O. andesense está representada por un único virus nombrado, el virus Andes, pero también agrupa otras variantes emparentadas como Lechiguanas, Orán y Buenos Aires, entre otros. La especie O. mamorense incluye al virus Laguna Negra como virus no nombrado.
La principal vía de contagio es la inhalación de partículas suspendidas en el aire (aerosoles) contaminadas con el virus, que se desprenden de heces, orina o saliva de roedores infectados.
La transmisión generalmente ocurre al ingresar en el hábitat de los roedores, esto es, en áreas silvestres, zonas suburbanas y ambientes rurales, también en los peridomicilios y durante el desarrollo de actividades laborales, recreativas o, en lugares cerrados como galpones o depósitos infestados por roedores.
A su vez, existe evidencia de transmisión persona a persona y, por ello, las secreciones y otros fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos.
También pueden producirse contagios por:
- Contacto directo de excreciones con mucosas (conjuntival, nasal o bucal).
- Mordedura de roedores infectados.
Síntomas
El hantavirus produce un síndrome cardiopulmonar que puede manifestarse a través de un cuadro leve con fiebre inespecífica, o bien de forma grave con insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico.
Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de un estado gripal e incluyen: fiebre superior a 38°C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, sin compromiso de las vías respiratorias superiores. La detección y atención temprana son fundamentales para mejorar el pronóstico.
Cómo prevenir el hantavirus
Para prevenirse de contagiarse hantavirus, los especialistas recomiendan:
- Mantener las viviendas limpias y libres de elementos en desuso que puedan servir de refugio a roedores.
- Sellar rendijas y orificios en paredes, puertas y cañerías para impedir su ingreso.
- Ubicar graneros, leña y huertas a una distancia mínima de 40 metros de la vivienda.
- Ventilar previamente espacios cerrados antes de su limpieza, que debe realizarse con agua y lavandina, utilizando guantes.
- Evitar el contacto con roedores, madrigueras y excretas.
- Desmalezar y mantener el pasto corto alrededor de las viviendas.
- Acampar lejos de malezas y basurales y no dormir directamente sobre el suelo.
- Disponer la basura en lugares alejados del domicilio, enterrándola adecuadamente cuando no haya recolección.




