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Bajo el ojo de la tormenta: el Servicio Meteorológico resiste entre la “motosierra” y un clima cada vez más errático

 

En un contexto de cambio climático acelerado, donde la precisión de un pronóstico puede significar la diferencia entre la prevención y el desastre, el organismo encargado de “adivinar el futuro” en Argentina atraviesa una crisis profunda. Néstor Álvarez, de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la provincia de Buenos Aires, entrevistado en “Lado P” por INFOCIELO PLAY describe un panorama de fragilidad institucional frente a una naturaleza que no da tregua. “Servicio meteorológico lo tenemos, digo, está diezmado, están echando gente, está castigado, pero lo tenemos y las provincias estamos tratando de sostener eso”, afirma.

Pronósticos imposibles y la paradoja del negacionismo

La labor de los especialistas se vuelve una carrera de obstáculos cuando la infraestructura nacional queda “atada a la tijera o a la motosierra”. Según Álvarez, el desafío no es solo presupuestario, sino ideológico, señalando una contradicción fundamental en la cúpula del poder: “Pensemos que los pobres trabajadores del servicio están sosteniendo y su cabeza, su jefe, dice que no existe el cambio climático”. Esta postura se traduce, según el funcionario, en una “disociación entre lo que pasa y las decisiones políticas que se toman”, llegando al punto de que el país ha dejado de enviar información clave sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a Naciones Unidas porque las autoridades nacionales “no creen en eso”.

A pesar de las críticas de redes sociales cuando un pronóstico falla en lo “finito”, Álvarez defiende el profesionalismo del sector: “El servicio de las lluvias que están dándose hoy y mañana y el viento nos lo dijo hace una semana”. El problema, advierte, es que los eventos meteorológicos son “cada vez más raros”. Como ejemplo, cita lo ocurrido recientemente en Pehuajó y Coronel Suárez, donde en apenas 15 kilómetros de distancia hubo diferencias de hasta 100 milímetros de agua caída. O el caso de 9 de Julio, donde un vecino reportó una granizada enorme en su casa mientras que, a solo siete cuadras, en la municipalidad, no caía una sola piedra.

La amenaza de “El Niño” y el refugio provincial

La incertidumbre climática tiene ahora un nombre propio: El Niño. Aunque se habla de un fenómeno fuerte para los próximos meses, Álvarez pide cautela ante el “alarmismo”“No hay una claridad todavía del servicio meteorológico de ningún organismo nacional internacional de la crudeza o profundidad que va a tener este Niño”, explica, aclarando que el proceso real de inicio se espera para junio.

Ante el debilitamiento del organismo nacional, las jurisdicciones locales han comenzado a tejer su propia red de seguridad. “El organismo rector nacional es insustituible”, reconoce Álvarez, pero destaca que provincias como Buenos Aires y Córdoba están utilizando elementos propios, observatorios y sistemas de radarización para no quedar “desamparados”. El compromiso es tal que Buenos Aires es una de las únicas dos provincias que se presentarán en audiencia pública para defender al SMN: “No podemos permitir los argentinos que una institución con este nivel de profesionalismo quede atado a la tijera”.

En este escenario, la gestión del riesgo se ha convertido en una discusión de todos los días en el Consejo Hídrico Federal (COIFE), donde las provincias intentan llenar el vacío de una política nacional que parece ignorar que, mientras se discuten presupuestos, la tierra sigue enviando señales de una transformación irreversible.

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