Ciudad, Política

Artime se enredó en el interinato

“Quieren manejar la municipalidad y no pueden con diez empleados, yo los hubiera suspendido a todos”. La frase se le adjudica al secretario de Descentralización Santiago Bonifatti y se refería a la medida de fuerza que cumplieron los jerárquicos del Concejo Deliberante (que dependen de Artime).

El presidente del HCD debió postergar el tratamiento de proyectos del S.I.M,  a raíz de que los empleados dejaron de cobrar la dedicación exclusiva. No eran mucho más de diez. Pero el episodio fue suficiente para que el “Changuito” Bonifatti apuntara (como buen pichón de Pulti) al arquitecto, que tenía a “su personal de planta” sublevado por diferencias salariales. En la Privada le endilgaban al arquitecto, morosidad en el tratamiento del Código de Publicidad y otras iniciativas.

A ver. Cirone es Viviani (Taxistas), Pedraza (Ferroviario),  Piumato (Judiciales), Plaini (Canillitas) todos laderos de Hugo Moyano. La política en este caso es transitiva, Pulti es un afable dependiente de todos, juegan en el esquema de poder del kirchnerismo, en el mismo proyecto de continuidad.

Artime y Ciano le creyeron a Cirone, y por ende, que habían quebrado el paro de los taxistas. Lo cierto es que a Cirone lo pasaron por arriba otras razones, entre ellas, las de quienes le disputan una parte del poder sindical de un gremio (que con respeto) no tiene dónde caerse muerto. Porque la actividad del taxista está en caída constante, casi hasta por razones obvias.

Artime y Ciano quedaron fuera de juego, lentos de reflejos, aparecieron públicamente poco antes del mediodía, exhibiendo una solución que evidentemente no manejaban. Fue un verdadero papelón que el intendente interino aparezca diciendo que Cirone no dominaba a su gente. Esto quiere decir que Artime se equivocó de interlocutor o que el mismo le vendió humo al intendente reemplazante.

En el medio la población marplatense y miles de turistas en Semana Santa, esperando que hoy no se sabe quiénes irán a La Plata, a ser recibido no se sabe por quién (tal vez el ministro Casal) por una interna de taxistas que es real, como también es real que la ciudad sufre una creciente ola de inseguridad.

A Ciano (el gran responsable) le quedó grande el conflicto, y Artime comprobó que no es lo mismo ser oficinista en el Concejo que manejar el Departamento Ejecutivo. Esa misma falta de compromiso que le critica Pulti a Artime, cada vez que puede en privado,  “no acompaña”. A Artime le queda mejor la burocracia de la discusión de los acuerdos entre cuatro paredes del Concejo, disminuido en su representación. Hoy hay muchos retazos, coleados como decimos en el periodismo gráfico, de los cuales existen por los menos el 50 % de los integrantes del Concejo Deliberante: el ámbito en el que Artime se hizo fuerte. Pero otra es cosa es cantar con guitarra.

Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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