
Los cuatro astronautas del Artemis II regresaron a la Tierra este viernes tras 10 días de viaje y fueron recibidos por especialistas médicos. La exposición al espacio genera cambios concretos en el organismo que requieren protocolos específicos de recuperación.
La NASA advirtió que los tripulantes pueden sufrir una reducción de entre el 1% y el 2% de masa muscular, especialmente en piernas y espalda, además de trastornos del sueño, alteraciones visuales y una disminución temporal del sistema inmune.
La pérdida muscular es inevitable: sin la resistencia constante que impone la gravedad terrestre, el cuerpo reduce masa en las zonas más afectadas. A esto se suman fatiga, desorientación y mareos, causados por las fuerzas de hasta 3,9 veces la gravedad terrestre que soportaron durante la reentrada a la atmósfera.
Para frenar el deterioro físico, los cuatro astronautas realizaron sesiones de entrenamiento de 30 minutos diarios con ejercicios de inercia: sentadillas, peso muerto y remo ergométrico, con un sistema similar al de una máquina de remo.
Estas rutinas permitieron reducir la pérdida de densidad ósea – que en condiciones de microgravedad puede llegar al 1% y 1,5% por mes – y frenar la atrofia muscular.





