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Adopciones fallidas: una problemática frecuente pero evitable

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En un encuentro realizado en el Congreso, referentes de todo el país alertaron que para evitar que haya casos de adopciones que fracasan es clave profundizar las evaluaciones de los postulantes, acompañar a las familias y, sobre todo, escuchar las necesidades de las niñas, niños y adolescentes.

Martín tenía 10 años cuando su proceso de adopción dio marcha atrás y regresó al mismo hogar del que se había ido pocos meses antes, pero con un nuevo abandono a cuestas. Los fracasos en los procesos de vinculación –cuando las chicas y chicos y la posible familia adoptiva empiezan a conocerse– y durante la guarda –ya en la convivencia– son más frecuentes de lo que se cree.
Fue el eje central de la jornada “Adopción: Procesos Excluyentes. Hacia un compromiso colectivo y federal para las infancias y adolescencias”, organizada por la Comisión Bicameral Permanente Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes y la ONG Aldeas Infantiles SOS Argentina, realizada en el Salón Azul del Palacio Legislativo.
María Federica Otero, psicóloga especialista en adopción, subrayó que el foco debe estar en lo cruel de la situación para estas infancias. “No se puede hablar de devoluciones, ya que solo se devuelven objetos, ni tampoco son desvinculaciones, porque no ver más a alguien no significa no tener más esa representación”, aclaró.
Aunque se sabe que aumentaron, no hay a nivel nacional datos sobre la cantidad de niñas, niños y adolescentes que pasaron por procesos adoptivos que se truncaron en el camino porque las familias dieron marcha atrás. Por citar un ejemplo de referencia, el año pasado solo en la provincia de Buenos Aires hubo 55 casos.
Desde Aldeas Infantiles SOS Argentina realizaron una sistematización y registro de la problemática en sus dispositivos convivenciales en diferentes puntos del país. El resultado permite detectar que una tendencia en aumento: desde 2016, la ONG tuvo 40 niños y niñas que pasaron por procesos excluyentes, mientras que en lo que va de 2023 ya registró siete.
Respecto a la falta de datos que permitan pensar en políticas públicas, Facundo Hernández, defensor Adjunto Nacional de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, adelantó que desde la Defensoría solicitaron colaboración a la Junta Federal de Cortes para reconstruir estadísticas nacionales de la justicia de familia, con un pedido puntual sobre cantidad de causas de adopción iniciadas, sentencias de adopción dictadas, procesos caídos y número de causas en la que se decretó la adopción a personas inscriptas en los registros a aspirantes y a no inscriptas, como sucede en muchas convocatorias públicas.
“Todos los efectores del sistema de protección tenemos que pensar la manera de tener mejores prácticas, porque es la única forma de evitar los procesos excluyentes”, destacó Claudia Portillo, directora del Registro Central de Aspirantes a Guarda con Fines de Adopción de la provincia de Buenos Aires. Llamó a pensar esas prácticas como “una cadena que empieza con los servicios zonales y locales, trabajando bien el agotamiento de las posibilidades de permanencia con familia de origen; sigue con los registros, teniendo mejores y más exhaustivas evaluaciones; los juzgados y los cuerpos técnicos, teniendo mejores intervenciones y en tiempos oportunos”. Una serie de eslabones que, “cuando falla, surgen procesos excluyentes”.
A la falta de articulación, el defensor Adjunto agregó la falta de acompañamiento en el proceso adoptivo. “Los registros seleccionan a los posibles adoptantes, pero en solo ocho provincias hay seguimiento de las guardas y esto nos parece clave”, destacó Hernández. Esas jurisdicciones son Santiago del Estero, Santa Fe, San Luis, Salta, Rio Negro, Mendoza, La Pampa y Formosa.
Portillo explicó que algunos registros de la provincia de Buenos Aires comenzaron en 2023 a seguir las vinculaciones y egresos de chicos más grandes o con alguna discapacidad, por ejemplo, acompañando a los guardadores adoptivos a los colegios para trabajar la inserción. “Hay que facilitarles las cosas a los postulantes para que puedan poner toda la energía en construir el vínculo”, señaló.
Y relató que de los más de 50 procesos excluyentes que tuvieron el año pasado, “la mayoría tiene como centro a niños, niñas y adolescentes que tienen más de 10 años”. Portillo lo consideró “un dato para tener en cuenta”, porque “ahí hace falta una apoyatura diferente”. Es que muchas y muchos adolescentes y preadolescentes ya atravesaron varios intentos fallidos y rechazos, y volver a confiar es lo más difícil.

LA NECESIDAD DE UNIR DOS ESPERAS

Según datos de Unicef y la Senaf, en la Argentina hay 2.199 chicas y chicos en situación de adoptabilidad decretada, y casi la mitad son bonaerenses o porteños. El 75% tiene entre 6 y 17 años y más de un 10% presenta algún tipo de discapacidad o enfermedad permanente. Es una realidad que no se corresponde con la disponibilidad adoptiva de los más de 2.300 legajos admitidos en los registros del país: de cada 100 inscriptos, solo 17 adoptarían a chicas y chicos con discapacidad o con problemas de salud, apenas 2 lo harían con grupos de tres o más hermanas y hermanos y solo 1 se vincularía con adolescentes, según datos de la Dirección Nacional de Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Dnrua). Por eso, los especialistas destacan la importancia de hablar sobre quiénes son realmente las chicas y chicos que aguardan una famila y acompañar a quienes se inscriben para adoptarlos.

La directora de Aldeas Infantiles resaltó que el fracaso en las adopciones es multicausal pero prevenible, y que el foco debe estar en evitar el padecimiento de esas niñas y niños. “Implica una brutal violación a sus derechos humanos. Hay que generar los compromisos que se requieren para poder evitarlo”, destacó Perinetti. Sostuvo que es necesario “que las familias conozcan las historias de vida de los niños y las niñas”, así como acompañarlas “en el tránsito a la vinculación” y “tener un plan de vinculación con los niños y las niñas de acuerdo a sus subjetividades”.

A lo largo de la jornada se destacó como clave abordar de manera integral el funcionamiento del sistema de protección en conexión con el Poder Judicial, los registros de adoptantes y el Ministerio público, para establecer propuestas y compromisos colectivos que garanticen a niñas, niños y adolescentes el derecho a vivir en familia.

El encuentro contó además con una presentación a cargo de la senadora nacional y presidenta de la Bicameral, María Clara del Valle Vega; y de la diputada y miembro de la Bicameral Carla Carrizo; junto a la también participación en los paneles de Pilar Molina, secretaria general de Gestión del Ministerio Publico Tutelar porteño; Pablo Raffo, juez de Familia de San Miguel; Lucía Buratovich, directora de Programas Aldeas Infantiles SOS Argentina; Silvana Mucci, titular del RUAGFA Río Negro; y Patricia Carrascal, productora audiovisual.

En el antes mencionado caso de Martín –que hoy tiene 16 años y cuyo nombre fue cambiado para preservar su identidad–,  su historia tuvo un final feliz y la revancha llegó a los 12 años, con una nueva familia que incluyó varios hermanos, algo que él pedía y no había sido escuchado en ese primer proceso adoptivo excluyente que lo tuvo como protagonista.

MÁS INFORMACIÓN SOBRE ADOPCIÓN: INSCRIPCIÓN Y CHARLAS

Cómo inscribirse: en la web de la Dnrua están todos los pasos a seguir para inscribirse en un registro de postulantes a guarda adoptiva y despejar dudas sobre el proceso de adopción en la Argentina. La inscripción es única y válida para todo el país, pero debe realizarse en el registro que corresponde según el domicilio.

Charlas informativas: es posible participar de charlas informativas online que el organismo brinda una vez por mes. Para conocer los temas, fechas y horarios de las actividades ingresar aquí. Muchos registros de diferentes provincias también ofrecen espacios de encuentro, consultar en cada delegación.

 

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