Política

A los remos desde Mar del Plata

 

CAMBIEMOS no disfrutó de viento de cola desde el 2015. Sus votantes en realidad se subieron a la inercia que dejó el kirchnerismo, de lo cual como resulta obvio, no hay nada para renegar, porque ahora se quedaron sin nafta y hay que volver a llenar el tanque, en condiciones francamente adversas. Como obligación o derecho,  tener que continuar asistiendo al clientelismo escondido bajo la frazada de la política social, la cual protege a la militancia en organismos del Estado, como la que se arraiga en la ANSES, AFIP, PAMI etc. y sus desprendimientos provinciales y municipales. Un verdadero lastre sobrecargado de vicios. Una excepcional siembra, que ahora no resisten ni las jubilaciones extraordinarias ni las asignaciones universales ni lo planes sociales.

Atacar este universo de gasto público que exige la demanda social, es el gran desafío de la política oficialista, porque existen sólo herramientas que no simpatizan con los beneficiarios de un estado que contamina y agrega materia tóxica a la economía real. Se eligió el camino del endeudamiento externo, en un contexto desfavorable de tasas internacionales que tienden a la suba, por distintas variantes que hacen eje en potencias mundiales, en abierta expansión en una guerra comercial declarada.

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Los precios de la soja, el valor de un litro de combustible líquido, de un m3. de gas natural o GNC, de un Kw. no eran un problema para gran parte de la sociedad argentina. Soplaba viento de cola y la oferta fue más demagogia y más populismo, encima con el agregado del luto y la victimización, que hicieron la foto completa. Nunca fueron un problema entre el 2003 y el 2015, entre otros, la corrupción y el funcionamiento de las instituciones, entre otras, nada menos que la justicia.

 La inflación no se combatió con una máquina de hacer billetes, como podría haber sido Ciccone Calcográfica, en un caso más conocido como el Boudougate. El esfuerzo de este gasto recae en el electorado propio de la coalición electoral, encarnada por un gobierno que encabeza el ingeniero Mauricio Macri. Muy difícilmente el PRO se hubiera quedado con el poder, aunque sin el dominio territorial, de no haber contado con la interpretación del momento que hicieron los electores, fundamentalmente,  independientes, la UCR y la CC.

Un mix de esta naturaleza, nos ubicó en los últimos 20 días con Manuel Mosca en el Estadio Polideportivo, en el acto de jura de la bandera, con la gobernadora María Eugenia Vidal en la Semana Social de la Iglesia, y con el presidente de la Nación Mauricio Macri, en el INIDEP, indicando que retrocedieron varios casilleros en política, cuando ahora se exhiben junto al intendente Carlos Arroyo, a quien en su momento,  promocionaron y auspiciaron como el Pepe Mujica argentino.

Son datos de una realidad, incontrastables. Fue una mala praxis política o algún antojo de operadores políticos, que confundieron al presidente de la Nación y a la gobernadora. “Estoy al tanto de todo lo que sucede en Mar del Plata, que está siempre en la agenda nacional” dijo el primer mandatario al intendente municipal, en el ingreso al INIDEP, donde le dedicó unos pocos minutos.

El plan de colonización que definió como política el PRO, para ganar territorialidad bonaerense, fue chupar pejotismo, massismo, randazzismo, sciolismo, kirchnerismo, no son precisamente elogios lo que ha provocado, la incorporación de aquellos que representan la imagen del oportunismo político rentado, como funcionarios y legisladores. Comprenden la inoculación que contamina a un aparato que ya está enfermo de internas, en la propia convivencia de los integrantes de la cohabitación. En realidad no agregan ni votos ni jerarquía, sino que dividen en lugar de sumar.

La verdad que hiela  la sangre escuchar que Gabriela Sánchez, hermana del capitán del Pesquero Repunte: “Le dijimos a Macri que los hundimientos  son un negocio redondo”. Qué tienen que ver los Ignotto, los Novero, Felipe Solá, y todos los gobernadores que desde 1987 se han sucedido en la gobernación bonaerense. La desafectación de la Prefectura Naval de la Nación, de su participación en los permisos de pesca y habilitación, sugiere que las irregularidades, le han dado paso a las tragedias que año a año, se viene dando en la flota pesquera artesanal y de media altura.

La economía regional que debe motorizarse desde la ubicación de un puerto como el marplatense, nos da de lleno en el rostro,  con un cachetazo que nos impone la realidad. Son negociados los que históricamente sobran en el puerto. Una historia negra que tiene ver con permisos, seguros de vida, indemnizaciones, subsidios etc. que no saben de interrupciones, en un reiterado proceso que lastima a toda la sociedad. No se puede hablar de la pesca y el puerto de Mar del Plata sino se lo hace en un contexto general, hasta quienes son los permisionarios que explotan los astilleros del espejo de agua junto a la banquina.

 Jorge Elías Gómez

jgomez@mdphoy.com

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