Luiz Inácio Lula da Silva volvió a imponerse en una elección presidencial en Brasil y, a los 80 años, consiguió un cuarto mandato al frente de la principal potencia económica de América Latina, tras derrotar en el balotaje al senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El triunfo representa otro capítulo de una de las trayectorias más extensas de la política brasileña: la de un antiguo obrero metalúrgico que pasó de conducir huelgas sindicales a convertirse en el primer mandatario del país en ser elegido cuatro veces presidente.
Nacido el 27 de octubre de 1945 en Garanhuns, una ciudad del estado nordestino de Pernambuco, Lula creció en una familia humilde y emigró durante su infancia al estado de San Pablo, donde comenzó a trabajar desde muy joven.
Se formó como tornero mecánico y encontró en las fábricas metalúrgicas del cordón industrial paulista el ámbito que marcaría definitivamente su destino.
En 1975 llegó a la presidencia del Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo y Diadema, desde donde encabezó importantes huelgas contra las condiciones laborales durante los últimos años de la dictadura militar brasileña.
Aquella experiencia lo transformó en una figura nacional y sentó las bases de su carrera política.
En 1980 participó de la fundación del Partido de los Trabajadores (PT), una organización que reunió a sindicalistas, movimientos sociales, intelectuales y sectores progresistas que reclamaban la democratización del país.
Luego fue diputado constituyente y comenzó una larga búsqueda de la Presidencia, con derrotas electorales en 1989, 1994 y 1998, antes de alcanzar finalmente el poder en 2002.
De los programas sociales al escándalo de corrupción
Lula gobernó Brasil entre 2003 y 2010, durante dos mandatos consecutivos caracterizados por el crecimiento económico, la expansión del consumo y la implementación de programas sociales como Bolsa Família, dirigidos a reducir la pobreza y mejorar los ingresos de los sectores más vulnerables.
Su gobierno también impulsó una mayor presencia internacional de Brasil y profundizó los vínculos con los países sudamericanos, al tiempo que participó activamente en la consolidación del bloque de economías emergentes conocido como BRICS.






