El asesinato de David Elías Ojeda Vázquez, un joven de 22 años que murió este miércoles tras ser atacado por motochorros para robarle su motocicleta, volvió a poner la inseguridad en el centro de la escena política bonaerense. Esta vez, el reclamo al gobernador Axel Kicillof llegó desde el peronismo de José C. Paz y de la mano de uno de los históricos barones del Conurbano: Mario Ishii.
Aunque el mensaje fue formalmente emitido por la Municipalidad de José C. Paz, la exigencia política tiene como principal referencia al histórico intendente del distrito, actualmente en uso de licencia y con una banca en la Legislatura bonaerense. Ishii continúa siendo el jefe político del distrito y mantiene un vínculo cada vez más distante con el esquema de Kicillof.
En un comunicado, el municipio expresó su “profundo pesar” por el fallecimiento de Ojeda Vázquez y acompañó a su familia. Pero, inmediatamente después, apuntó hacia la Provincia: exigió al Gobernador “reforzar la seguridad en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires y en especial en nuestro distrito”.
Otro reclamo que vuelve a incomodar a Kicillof
El pedido se suma a una serie de movimientos de Ishii que en los últimos meses expusieron diferencias con la administración bonaerense. Desde el Senado provincial, donde logró ubicarse como vicepresidente primero en el marco de sus acuerdos con el kirchnerismo, el dirigente ya impulsó proyectos vinculados con la emergencia alimentaria y sanitaria que también dejaron bajo presión al Gobierno provincial.
En esas discusiones, Ishii había cuestionado públicamente la situación social y hospitalaria del Conurbano y hasta invitó a Kicillof a recorrer el territorio para conocer de primera mano las dificultades que, según planteó, atraviesan los vecinos.
Ahora, ante un crimen ocurrido en su propio distrito, el reclamo cambia de eje pero mantiene un destinatario: el Gobierno bonaerense.
«La seguridad requiere de acciones inmediatas y es el gobierno de la Provincia de Buuenos Aires quien debe asumir la total y completa responsabilidad, planteó el municipio.
José C. Paz reclama más recursos
El comunicado también buscó dejar en claro que el municipio realiza un esfuerzo propio para sostener la prevención del delito pese a que se trata de una función que le corresponde a la gestión provincial.
Según detalló la comuna, cuenta con más de 250 efectivos, 70 móviles de la Patrulla Urbana Municipal y un sistema de monitoreo de cámaras bajo el Centro de Operaciones Municipal (COM). También señaló que realiza operativos diarios junto a móviles municipales, personal de Tránsito y efectivos policiales.
El municipio afirmó además que aporta combustible para los móviles de la Policía Bonaerense y se ocupa de la reparación de esos vehículos para sostener su funcionamiento.
El mensaje es político además de operativo: José C. Paz busca mostrar que realiza un aporte propio y que, aun así, reclama que la Provincia asuma la responsabilidad central sobre la seguridad.
La inseguridad, otro frente abierto para Kicillof
El planteo aparece, además, en un momento particularmente sensible para el Gobierno bonaerense. La inseguridad es uno de los ejes de cuestionamiento habituales de la oposición contra Kicillof y vuelve a ocupar el centro de la agenda en medio de la controversia generada por una reciente resolución judicial vinculada con el régimen penal juvenil.
La decisión de la jueza de menores que suspendió la vigencia del régimen penal juvenil abrió un nuevo frente político. Sectores opositores buscan asociar sus efectos con la gestión provincial, pese a que se trata de una disposición adoptada desde el Poder Judicial.
En ese escenario, un reclamo por seguridad de uno los históricos barones del Conurbano adquiere una dimensión política adicional y es leída como “fuego amigo”.
Ishii ya había utilizado el Senado para plantear reparos sobre la situación alimentaria y sanitaria de la Provincia. Ahora, el crimen de un joven de José C. Paz vuelve a ponerlo frente a Kicillof en otro terreno especialmente delicado: el de la seguridad.






